lunes, 20 mayo 2013
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La Razón

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Lanzarote colarse en la luna

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Dicen de ella que es como viajar a otro planeta. Algo así como Marte, o quizás la Luna. Cualquier opción resulta insólita y abrumadora. Pero no es necesaria una nave espacial para adentrarnos en la isla de Lanzarote. 

La culpa del extravagante paisaje con el que nos topamos está al suroeste. El Parque Nacional de Timanfaya es el resultado del ruido infernal y desgarrador que sacudió el pueblo de Yaiza allá por 1730 durante cerca de dos meses. «La tierra se abría en profundas grietas desde las que se elevaban columnas de fuego», describió el párroco del pueblo. Ahora, inmersos en el corazón del parque, aunque sea desde un autobús (las visitas a pie están prohibidas), cuesta creer que tras el estruendo apocalíptico del volcán, el horizonte sea tan mágico y atractivo. 
Algo parecido ocurre en El Golfo. Pegados a la costa se halla Los Hervideros, un fenómeno geológico de enfriamiento y solidificación que ha creado un entorno casi irreal. Más adelante, la playa de El Golfo nos deja boquiabiertos, pues entre la tierra negra descubrimos el lago de los Ciclos, de aguas intensamente verdes. El contraste es espectacular. 
No muy lejos del Timanfaya, una sinuosa carretera nos permite colarnos en La Geria, la región vinícola de la isla cuyo paisaje vuelve a sorprender. Aunque parezca imposible cultivar la vid en un suelo árido como este, Lanzarote presume de caldos muy valorados, como los de las bodegas El Grifo o Stratvs. El secreto del «viñedo imposible» está en la construcción de cráteres artificiales diseñados para que la cepa pueda hundir sus raíces bajo la capa de ceniza negra. El picón absorbe la humedad nocturna, mientras que los muros de piedra volcánica protegen la vid de los abrasadores vientos saharianos. Además de eficaz, el «invento» crea un panorama único, con largas extensiones de cráteres negros en cuyo interior brota la vida en color verde.
Tras probar un buen vino, mejor dejarse llevar por aquellos que conocen el camino. Hacer una ruta a lomos de la joroba de un dromedario es una excursión tópica, pero necesaria. Al bajarnos, los amigos de «Lanzarote a caballo» nos otorgan el carné de conductor de camellos. Ahora sí estamos listos para continuar nuestro viaje por la isla.
Rumbo al norte, la Cueva de los Verdes, que esconde el secreto mejor guardado de la isla, y los Jameos del Agua, son dos paradas obligadas. La primera de ellas forma parte del extenso sistema de tubos volcánicos subterráneos que se crearon con la erupción del volcán de La Corona. Caminar por ellos supone retroceder 4.000 años en el tiempo. Después, los Jameos nos devuelven a los placeres más actuales, pues resulta una delicia sentarse sin prisas a contemplar la primera intervención arquitectónica del célebre César Manrique. Bajo la cúpula del tubo volcánico, un diminuto lago de aguas transparentes encierra un ser vivo muy peculiar, los «jameitos»: cangrejos de apenas un centímetro de longitud únicos en el mundo, pues son ciegos, albinos y muy sensibles al ruido.
Pocos kilómetros nos separan de uno de los miradores más hermosos de Lanzarote, el del Río, desde donde casi tocamos con la palma de la mano la isla de la Graciosa. Y al girar la vista hacia el otro lado asoman los sobrecogedores riscos de Famara, uno de los rincones más emblemáticos de la isla. Poco o nada tienen que envidiar a Caleta de Famara localidades como Teguisse, cuyo mercadillo invade el pueblo cada domingo, Yaiza, San Bartolomé o Haría, la villa de las mil palmeras, pues se planta una por cada varón que nace y dos por cada niña. Para los que busquen algo más de ajetreo, Arrecife, la capital, Puerto del Carmen o Puerto Calero son perfectos.
Si algo nos ha traído hasta Lanzarote es, probablemente, el anhelo de playa. El litoral negro como el tizón es la tónica general, pero también hay coquetas calas de arena dorada, como la del Papagayo o Playa Blanca, en el sur. De difícil acceso, el camino merece la pena, pues la sensación de calma es absoluta. Final perfecto, y terrenal, para un viaje fascinante, de otro planeta.
 

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