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viernes, 31 octubre 2014
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La Razón

Entrevistas y Opinión

«El biomarcador KRAS es clave en el tratamiento»

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«El biomarcador KRAS es clave en el tratamiento»
«El biomarcador KRAS es clave en el tratamiento»

El cáncer colorrectal provoca 13.000 muertes anuales, y es el primer tumor en incidencia y el segundo en mortalidad. ¿Qué factores son los responsables?
Las causas exactas que lo producen se desconocen, aunque se han identificado factores de riesgo que favorecen su aparición, como los dietéticos (dieta rica en grasas y pobre en frutas y verduras), hábitos de vida no saludables, dolencias predisponentes, como pólipos o enfermedad inflamatoria intestinal (Crohn o colitis ulcerosa), historia previa de cáncer colorrectal, factores genéticos o historia familiar de cáncer de colon.

¿Cuál es la probabilidad de curación hoy día?
Depende del estadio en el que se diagnostica el tumor. Si es en fase temprana (estadios I-II-III), cuando no se ha extendido más allá de su lugar de origen, la probabilidad de curación completa con cirugía es alta. La supervivencia a cinco años se estima en 90 por ciento de pacientes en estadio I,  65-75 por ciento en estadios II y en 30-60 por ciento en estadios III. En fases avanzadas (estadio IV), con metástasis a distancia, sólo entre el 5-8 por ciento.

¿Qué esperanzas existen para este grupo?
En los últimos 10 años hemos asistido a importantes avances al incorporar las llamadas terapias dirigidas o moleculares. Fármacos dirigidos contra proteínas anormalmente expresadas e implicadas en el crecimiento de tumores. Han aumentado la supervivencia y son menos tóxicos. Hay dos tipos de terapias dirigidas en cáncer de colon metastásico: anticuerpos antiEGFR (cetuximab y panitumumab) y anticuerpos antiangiogénicos. También hay que tener en cuenta que los pacientes no son iguales, y necesitan distinto enfoque terapéutico. En grupos seleccionados hemos mejorado la estadística hasta un 30 por ciento de supervivencia a cinco años gracias a mejores fármacos, al manejo por equipos multidisciplinares y a la cirugía.

Esto nos dirige a la medicina personalizada...
Permite indentificar un subgrupo de pacientes a través de un biomarcador (característica molecular específica en su tumor) que predice respuesta a un fármaco determinado. Así, se ofrece un tratamiento «a medida» con más probabilidad de éxito. La medicina personalizada también supone un ahorro al sistema sanitario, porque evita administrar tratamientos de forma indiscriminada. 

Y aquí juega un papel importante la proteína KRAS.
Sí. La identificación genética de la proteína KRAS determina la respuesta a terapia dirigida con anticuerpos antiEGFR (cetuximab y panitumumab), de forma que si la proteína es normal o no mutada predice respuesta al tratamiento, y si está mutada predice ausencia de beneficio. Por tanto, es un excelente biomarcador que identifica qué pacientes tienen más posibilidades de beneficio.

¿Cómo se determina la mutación?
Se hace un test genético a partir de la muestra tumoral que tenemos del diagnóstico del tumor. Se extrae el ADN de las células tumorales y se realiza un test de alta sensibilidad para KRAS. En pocos días sabemos si la secuencia genética KRAS es normal (gen nativo o wild type) o no (gen mutado).

¿Es una práctica habitual?
Más bien diría que es absolutamente necesario para el mejor enfoque terapéutico. Las guías clínicas recomiendan analizar KRAS en pacientes con tumor metastásico, ya que es un factor predictivo de respuesta a tratamiento con anticuerpos antiEGFR. Si se detecta mutación, podemos usar otra diana terapéutica.

¿Cómo mejora la supervivencia?
De entrada, se ha seleccionado un fármaco con más probabilidades de éxito. De los dos anticuerpos antiEGFR, la experiencia con cetuximab es mayor. Asociado a quimioterapia como tratamiento inicial mejora la eficacia de la misma. Potencia la disminución del tamaño de lesiones tumorales y permite realizar mayor tasa de cirugía de metástasis. Aumenta la probabilidad de curación en estadios avanzados. 

Ciertos síndromes genéticos también aumentan el riesgo de padecer cáncer de colon.
Estos síndromes representan sólo un cinco por ciento de los casos. En ellos están identificadas mutaciones que predisponen a los familiares portadores a padecer cáncer. Pero este dato podría ser sólo la punta de un iceberg. Sabemos que hay otro 20 por ciento de familias con más casuística de cáncer de lo esperable y a edades precoces en las que no se conoce aún qué mutación explicarían esta agregación familiar. Por lo que es probable que el cáncer colorrectal genético esté infradiagnosticado.

¿Algunos pacientes operados pueden recaer por micrometástasis ocultas. ¿Cómo se pueden controlar?
Aunque la cirugía es el tratamiento erradicador en tumores localizados, hay riesgo de que alguna célula se «escape». Por ello no hablamos de curación en términos absolutos. El riesgo de recaída  aumenta a mayor invasión tumoral de la pared del colon y cuando hay afectación de ganglios linfáticos regionales (estadios III). En estos casos, la quimioterapia adyuvante o preventiva mejora un 15 por ciento la probabilidad de curación.
 

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