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domingo, 21 diciembre 2014
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La Razón

Museo Ferrari: La casa natal del fundador de la escudería primer museo público con geotermia en Italia

  • Hasta un 50 por ciento menos de demanda energética. El espacio expositivo abierto en Módena prescinde del uso de aire acondicionado gracias a su cubierta en forma de capó con aberturas para la ventilación natural. La recogida
    de pluviales y el uso de geotermia y fotovoltaica son otros de los secretos
    de la antigua residencia de Enzo Ferrari
     

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Museo Ferrari: La casa natal del fundador de la escudería, primer museo público con geotermia en Italia
Museo Ferrari: La casa natal del fundador de la escudería, primer museo público con geotermia en Italia

Ferrari, Ducati, Maserati, Lamborghini son marcas que no necesitan presentación. Componen el tejido industrial (en locomoción) de Emilia Romagna (Italia), además de  formar una receta infalible para despertar el orgullo patrio de cualquier italiano. La más conocida, si fuera posible establecer esta categoría, Ferrari, acaba de inaugurar en Módena la Casa Museo de Enzo Ferrari, convirtiendo el edificio en el primer museo público en Italia que usa geotermia. Una fuente para la producción térmica que sigue aumentando en los distintos ayuntamientos italianos.
Según los datos del estudio anual sobre Ayuntamientos Renovables de 2012, presentado recientemente por Legambiente (la asociación medioambiental más potente del país), las administraciones que cuentan con centros de producción renovable han aumentado de 6.993 en 2010 a los 7.986 actuales, siendo 23 centros los que cubren al cien por cien las necesidades energéticas de sus ciudadanos con un mix energético dominado por la solar fotovoltaica en más de 7.000 municipios.
El museo ya está abierto al público. Sin embargo, todavía quedan por ultimar algunas de las medidas medioambientales previstas. La historia de esta restauración-construcción es bastante larga. El antiguo edificio, la casa natal de Enzo Ferrari, data de 1830. Su padre, Alfredo, la construyó en una época–aunque Enzo nació en 1898–, en que no existían  normas antisísmicas tan estrictas como las actuales. «Como se demolieron muchas paredes en el interior del recinto, había que asegurar la estructura vacía. Alrededor del espacio se ha pegado un anillo de cemento armado de 40 metros de largo, y se ha reforzado la casa con dos estructuras metálicas en forma de X que dan rigidez», explica Andrea Morgante, arquitecto responsable. Al lado, y en perfecta simbiosis, aparece la nueva zona expositiva de 12 metros de alto respecto al terreno, –la mitad del espacio queda bajo el nivel de la calle–. Fue proyectada en 2004 por el estudio Future Sytems de Jan Kaplicky, tras alzarse con la victoria en un concurso internacional de ideas. La construcción ha sufrido dos parones: el primero provocado por el repentino fallecimiento de Kaplicky  y la disolución del estudio original, y el segundo, tras la nueva dirección de Andrea Morgante y el estudio Shiro Studio, debido a la búsqueda de financiación pública. El coste final de la obra alcanza los 18 millones de euros.
El área interior de 5.200 m2 se presenta como un espacio continuo, blanco, donde se exponen hasta 21 automóviles históricos que, gracias a las rampas inclinadas, pueden verse desde cualquier ángulo.  Pero lo más importante a nivel arquitectónico es su cubierta a modo de capó en color amarillo. La estructura está compuesta por 3.300 metros de aluminio reciclado, en un 90 por ciento, del color amarillo insignia de la marca porque «es el más cercano al blanco para que refleje todo lo posible la incidencia directa del sol», explica Morgante. La forma contribuye a que el edificio «respire», además de ser un guiño directo a uno de las carrocerías más conocidas del mundo. Está sujeta al resto del edificio por un total de 5.000 puntos de anclaje.

15 grados todo el año
El respeto medioambiental ha sido uno de los pilares del diseño, porque, como afirma el arquitecto: «iniciamos el proyecto con la idea de no utilizar aire acondicionado». Para ello se ha empezado por tomar dos medidas de tipo pasivo. Primero, aislar el edificio, separando la cubierta), y segundo, hacerlo respirar. La gran cubierta amarilla cuenta con diez aberturas que forman parte del «free cooling» del edificio, iluminan y ventilan el interior de forma natural. Varios sensores colocados en ella, transmiten información para la apertura automatizada de las ranuras en verano, cuando la temperatura en Módena alcanza los 33 grados y la humedad llega al 60 por ciento: «Este verano habrá que ver, pero el año pasado durante la obra se apreciaba una diferencia de temperatura de hasta siete grados entre interior y exterior», afirma Morgante. Una membrana blanca traslúcida situada en el interior difunde la luz que entra por los diez lucernarios.
Para garantizar el bienestar interior, y aprovechando los trabajos de alzamiento del terreno previos a la construcción del nuevo edificio, se instaló una central geotérmica compuesta de 24 sondas de 125 metros de profundidad que utilizan la temperatura constante de la tierra, 15 grados,  para canalizar el frío o el calor a través de un suelo radiante, que también se encuentra en la casa antigua del fundador.
La fachada es de doble cristal con alto índice de reflexión solar; reduce la incidencia directa un 20 por ciento.
Además, la orientación del museo, hacia el norte, impide que el sol sólo dé directamente durante todo el día, limitando su llegada a por la tarde. Su inclinación es de 12,5 grados respecto al terreno y cada capa está sujeta por cables de acero capaces de sostener 40 toneladas de tensión cada uno. Ambas medidas reducen la necesidad energética «respecto a un edificio tradicional un 50 por ciento», explica Fabio Camorani, de Politecnica-Módena, empresa encargada de la dirección de los trabajos técnicos y el proyecto ambiental. La energía fotovoltaica para la producción eléctrica aún no está operativa, según fuentes de Politecnica. Tras varios estudios, se ha tomado la decisión de aprovechar la producción de la instalación en techo «de un aparcamiento cercano que se está montando», explica Camorani.
También se ha considerado la recogida de agua de lluvia a través de un sistema, todavía en instalación, que incorpora bombas propulsoras y tubos de canalización desde el techo, el almacenaje en un tanque de 10x5,70x3,20 metros y de ahí a la alimentación de los WC de los servicios y el sistema de riego de plantas.

 

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