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martes, 16 septiembre 2014
23:31
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La Razón

Tribunales

Cambio de estrategia por la amenaza de airear «e-mails» de la Familia Real

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MADRID- «Comparezco para demostrar mi inocencia y mi honor en mi actividad profesional. Mi intención es a clarar la verdad de los hechos. Estoy convencido de que la declaración de hoy contribuirá a demostrarlo». Desde que el duque de Palma pronunciara estas palabras en presencia de los periodistas –poco antes de empezar su maratoniana declaración el pasado 25 de febrero– el panorama judicial de Iñaki Urdangarín no se ha despejado (como él esperaba), sino más bien al contrario. Éstas son algunas claves para entender el cambio de estrategia del marido de la Infanta Cristina respecto a esa «verdad de los hechos»:  

- Evitar daño a la Monarquía.
Urdangarín y su abogado se han fajado hasta ahora con ahínco para evitar que el juez cite a la Infanta Cristina. Por eso, el hecho de que Torres haya aireado correos electrónicos de su ex socio en el que éste hacía referencia a supuestas gestiones del Rey y de doña Cristina ha sido el agua que ha colmado el vaso. Urdangarín no quiere que el caso perjudique más a la Familia Real.

- «Fuego cruzado» con Torres
El empecinamiento de los dos antiguos socios en Nóos de derivarse recíprocamente las responsabilidades no les ha ayudado y ha sido un inmejorable caldo de cultivo para que la Fiscalía haya podido ir sumando indicios en su contra. El punto de inflexión fue la negativa de la defensa de Urdangarín a que el juez retirase la imputación a la esposa de Torres, Ana María Tejeiro. El abogado de esta última pidió al instructor el «mismo trato» que la Infanta, a quien Castro se ha negado a citar como imputada una y otra vez.  

- El juez Castro no le cree
Urdangarín tenía puestas muchas esperanzas en su declaración, pero pese a prolongarse durante dos días el duque de Palma no pudo inclinar la balanza en su favor. El juez José Castro dictó un auto el pasado 13 de marzo en el que el magistrado afirmaba sin pelos en la lengua que la explicación de Urdangarín respecto a que sólo ejercía en el Instituto Nóos funciones de representación, dejando en manos de Torres las tareas ejecutivas, «no acaba de convencer». Por si fuera poco, añadía que el duque de Palma «siempre estuvo detrás de todo». Un jarro de agua fría para sus pretensiones de revertir las imputaciones que pesan sobre su gestión.

- Los delitos no han prescrito
La posibilidad de que el paso del tiempo jugase en su favor, en forma de prescripción de la mayoría de los delitos que le imputan, también se ha esfumado. Sólo está cerca de haber prescrito el posible delito fiscal si realmente se desvinculó de Nóos en 2006. Sólo la declaración de 2007 podría ser perseguible (y siempre que la cuota defraudada superara los 120.000 euros por año). En cuanto a la prevaricación y el cohecho, los delitos más graves, prescriben a los diez años y tanto la falsedad como el fraude a la Administración, al ser delitos conexos, se regirían por el mismo plazo aunque prescriben antes por ley.

- Evasión fiscal
El hallazgo de cuentas de las que supuestamente era titular Urdangarín con posterioridad a su declaración ha dejado en evidencia sus explicaciones ante el juez, al que negó tener cuenta alguna en Suiza.


Testimonio de testigos
Las declaraciones de numerosos testigos, la mayoría ex empleados del entramado empresarial o proveedores, coinciden en la bicefalia que regía en Nóos, en la que tanto Urdangarín como Torres tomaban decisiones. Lo contrario de lo que afirmó el duque de Palma en su declaración.

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