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martes, 21 octubre 2014
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La Razón

Cultura

La Babel del siglo XXI

  • Anish Kapoor es el autor de la Torre Orbit, que el día 11 será presentada como la escultura más alta de Europa

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¿INSPIRACIÓN? La Torre Arcelor Mittal Orbit tiene ecos del Monumento a la Tercera Internacional de Tatlin de 1919 (a la dcha., maqueta)
¿INSPIRACIÓN? La Torre Arcelor Mittal Orbit tiene ecos del Monumento a la Tercera Internacional de Tatlin de 1919 (a la dcha., maqueta)

Si Marcel Duchamp declaró en su día que todos los objetos en el mundo eran arte, Anish Kapoor (Bombai, 1954),  provocado de alguna manera por el alemán Joseph Beuys, considera que todos los objetos del mundo son simbólicos. «Es el deber del artista encontrar el significado poético de las cosas», ha dicho. La frase la tiene uno muy presente cuando se planta ante una estructura de acero de 114,5 metros de alto. La torre Arcelor Mittal Orbit, la escultura más alta de Europa, está prácticamente terminada. «El artista no hace objetos, hace mitologías», subraya. El próximo 11 de mayo se presentará oficialmente, aunque no será hasta verano cuando se abrirá al público para marcar el comienzo de los Juegos Olímpicos de Londres, evento para el que fue diseñada y cita histórica para su puesta de largo. La denominada popularmente como «la torre borracha» se convertirá en un icono de la ciudad del Támesis. Y no ha dejado indiferentes a los ingleses: unos han alabado su diseño mientras que otros la consideran una construcción faraónica. Tras la ceremonia de clausura, la maraña roja de acero, situada junto al estadio Olímpico, al este de Londres, se quedará con el objetivo de convertirse, según la teoría de su creador, en todo «un símbolo».

 «Me invade una sensación medieval de alcanzar el cielo, de construir lo imposible. Una  procesión, si prefieren. Es una gran espiral sinuosa: una locura que aspira a ascender incluso por encima de las nubes y hay algo de mítico en ello», afirma el escultor. Kapoor, que asegura que la obra ha sido «el encargo de una vida», ha trabajado para la ocasión con su habitual colaborador, el ingeniero de estructuras Cecil Balmond, curiosamente también de origen indio. La pareja, internacionalmente conocida por sus obras a caballo entre la escultura y la arquitectura, ha dejado ya su impronta en Nueva York, Chicago, y Pekín. Y seguro que aquí no acaban las colaboraciones.

Aros distorsionados
La torre de acero, inspirada en la de Babel, suponía todo un reto. «Es una estructura excéntrica que parece como si se fuera a caer», explicó el artista. La sensación de vértigo viéndola sólo desde abajo es ya sobrecogedora. Los aros distorsionados inspirados en los cinco aros olímpicos te envuelven completamente. Pero la experiencia de subir hasta la cima promete ser aún mejor. Para acceder a sus dos plataformas y al restaurante con vistas a toda la ciudad, los diseñadores han dispuesto una serie de ascensores de alta velocidad capaces de transportar a 700 personas por hora, aunque también se puede optar por hacerlo a pie a través de los escalones que recorren la espiral. La obra impacta, pero colonización de Kapoor en Reino Unido ya comenzó mucho antes. En junio de 2010, el artista presentó «Temenos», una gigantesca red de mariposas suavemente retorcida y unida por dos soportes circulares, con una longitud de 110 metros y una altura de 55. Junto con otras cuatro instalaciones que el mismo escultor realizará durante la próxima década, compondrá el futuro Tees Valley Giants (Los Gigantes del Valle de Tees). Es un juego de palabras con el nombre geográfico del lugar donde está instalada, Teesside, un grupo de cinco pequeños municipios del norte de Inglaterra que se ha propuesto tener la mayor «obra de arte pública» del mundo, término por cierto que espanta a su creador, aunque las cifras ya no le asustan: según «The Sunday Times» ya se ha sumado a la lista de artistas británicos millonarios al calculársele una fortuna de 49 millones de euros, que engrosará aún más con las exposiciones que tiene este verano pendientes en Nueva York, Kiev y Amsterdam. Kapoor se medirá a través de esta pieza con símbolos de la ciudad de Londres como el Big Ben o el London Eye de Norman Foster.
Atrás quedó su infancia en la que sus padres tenían grandes problemas para comprar billetes de avión para toda la familia. Su madre, judío-irquí de padre rabino, y su padre, un hidrógrafo de la marina, siempre quisieron que sus dos hijos vieran mundo.

Así que Kapoor no dudó en trasladarse a Londres para estudiar en el Hornsey College of Art y en el Chelsea School of Art. La universidad, tal y como él mismo cuenta, fue «una liberación total». El artista pasaba por un estado de conmoción psicológica que lo aquejaba desde su adolescencia y encontró ayuda en el psicoanálisis, que prolongó durante un periodo de quince años. Terminó la terapia poco antes de que conociera a su esposa, Susanne, con la que ahora tienen dos hijos y vive en una lujosa casa del exclusivo barrio de Chelsea. Cuando dejó la escuela de arte en 1977, los artistas que vivían en Reino Unido sólo de sus obras no llegaban a la docena. No le resultó fácil, pero sus series de esculturas con pigmentos llamaron la atención de la Lisson Gallery, la galería londinense dedicada a «los nuevos escultores británicos» como Richard Deacon y Tony Cragg. Desde entonces, su nombre ha ido creciendo al mismo ritmo que la dimensión de sus obras. Llegaron después sus grandes obras: la Bienal de Venecia, el Premio Turner, la nube de 110 toneladas de acero pulido en Chicago, el Leviatán para el Grand Palais parisino.

Arrastrar masas
Marsias, tres inmensos anillos de acero unidos por  PVC que invadía por completo la sala de Turbinas de la Tate, fue vista por 1,85 millones de personas y su retrospectiva en la Royal Academy of Arts en 2009, tuvo 275.000 visitantes. La máxima atracción fue la obra «Shooting into the Corner» (Disparos en el rincón, 2008-2009), un cañón que disparaba cargas de cera de nueve kilos a 80 kilómetros por hora en un rincón de la galería. Fue la muestra más visitada hasta la fecha de un artista contemporáneo.

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