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jueves, 02 octubre 2014
10:06
Actualizado a las 

La Razón

Ciencia

El agujero negro que se tragó la estrella

  • El Telescopio Pan-Starrs1 de la NASA ha captado la imagen "más directa" de un agujero supermasivo engullendo a una estrella que vagaba demasiado cerca. Los expertos han explicado que gracias a esta imagen se podrá ayudar a identificar los restos estelares resultado de un hecho de este tipo.

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El agujero negro que se tragó la estrella
El agujero negro que se tragó la estrella

Los agujeros negros supermasivos, con un peso de entre millones a miles de millones de veces superior al del Sol, se sitúan en los centros de la mayoría de las galaxias. Estos cuerpo se mantienen estáticos en el cosmos hasta que algún cuerpo, como por ejemplo una estrella, se acerca lo suficiente como para ser absorbido por su fuerza gravitatoria y acabar destruido.


El fenómeno que puede verse en la nueva fotografía ya era conocido por los astrónomos. Sin embargo, es la primera vez que se puede identificar a la víctima del agujero negro.

Concretamente, se trata de una estrella rica en gas helio y que se encontraba en una galaxia
a 2,7 millones de años luz de distancia.


El autor principal de este trabajo, publicado en 'Nature', Suvi Gezari, ha indicado que "cuando la estrella está destrozada por las fuerzas gravitacionales del agujero negro, una parte de sus restos cae hacia el agujero negro, mientras que el resto se expulsa a altas velocidades". Así, en la imagen puede verse "el resplandor del gas estelar cayendo en el agujero negro" y "la firma espectral del gas expulsado, en su mayoría helio".


Los astrónomos creen que la estrella engullida fue girando alrededor del agujero negro en una órbita elíptica, similar a la órbita alargada de un cometa alrededor del Sol. En una de sus aproximaciones, la estrella fue despojada de su atmósfera por la poderosa gravedad del agujero negro. Sólo su núcleo se mantuvo intacto. El remanente estelar continuó su viaje alrededor del agujero negro, hasta que se aventuró aún más al monstruo gigante, y se enfrentó a su desaparición definitiva.


A pesar de lo que se cree, Gezari ha señalado que estos "encuentros" cercanos son raros y ocurren aproximadamente cada 100.000 años. Para encontrar este evento, el equipo de Gezari tuvo que observar cientos de miles de galaxias en luz ultravioleta con Pan-STARRS1, situado en la cumbre del Haleakala (Hawaii).


Pan-STARRS, acrónimo de Telescopio de Investigación Panorámica y Sistema de Respuesta Rápida, escanea todo el cielo nocturno para todo tipo de fenómenos transitorios, incluyendo las supernovas.

LA INVESTIGACION

El equipo de Gezari halló el agujero negro en junio de 2010 y un mes más tarde detectaron un máximo brillo que duró los siguientes 12 meses. Este evento brillante era similar a una supernova, aunque el aumento del pico fue mucho más lento, llegando a durar un mes y medio.

"Cuanto más tiempo duraba el evento más emocionados estábamos porque nos dimos cuenta de que era una supernova muy poco usual o un tipo totalmente diferente de evento, como una estrella siendo despedazada por un agujero negro", ha apuntado el científico.

Las observaciones espectroscópicas demostraron que el agujero negro se había tragado un montón de helio. La espectroscopia divide la luz en los colores del arco iris dependiendo de las características de un objeto, como su temperatura y composición gaseosa. "Que las características señalaran al helio fue una sorpresa porque no es típico gas que se encuentra", ha indicado Gezari, quien ha añadido que "no se suele encontrar helio cerca del centro de una galaxia".

Del mismo modo, la velocidad observada del gas también está vinculada al material de la atracción gravitacional de un agujero negro. Las medidas revelaron que el gas se movía a más de 32 millones de kilómetros por hora, cuando las mediciones de la velocidad del helio en el medio interestelar tiene velocidades de alrededor de 360.000 kilómetros por hora de media. "estas velocidades se ven en supernovas, pero el hecho de que luz siguiera brillando hizo pensar que no se trataba de una supernova tal y como se conoce", ha explicado el científico.

Para descartar completamente la posibilidad de una explosión estelar, se utilizaron rayos X para estudiar el gas caliente. El telescipio mostró que las características del gas no coincidían con los de un núcleo galáctico activo.

"Se trata de la primera vez que hay tantas evidencias sobre un acontecimiento de este tipo, de manera que ahora se pueden juntar todas y determinar la identidad de la estrella que cayó en las garras del agujero negro", ha indicado Gezari, que ha concluido destacando que "estas observaciones también dan pistas sobre qué pruebas hay que buscar en el futuro para encontrar este tipo de eventos".

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