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    OPINIÓN

    Alfonso Ussía

    RDyO

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Iberdrola
martes, 23 diciembre 2014
01:22
Actualizado a las 

La Razón

Rajoy defiende combinar ajustes con crecimiento

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Barcelona- El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, defendió ayer ante el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, la necesidad de compaginar el control del déficit con las reformas y las políticas de crecimiento, y subrayó el papel del BCE para inyectar liquidez y que fluya el crédito, tal y como adelantó LA RAZÓN.

Tras el encuentro de Rajoy con Draghi, que se produjo a última hora de la tarde durante cerca de cincuenta minutos en el Palacio de Pedralbes de Barcelona, ciudad en la que se ha reunido el consejo de gobierno del BCE, el jefe del Ejecutivo presidió una cena de trabajo donde defendió, según avanzaron a Efe fuentes del Gobierno, la importancia del BCE como «estabilizador de precios y mecanismo de transmisión monetaria».

En la cena, a la que también asistieron el ministro de Economía, Luis de Guindos, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, así como el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, y la delegada del Gobierno en Cataluña, María de los Llanos de Luna,Rajoy reiteró una vez más el discurso que ha mantenido en las últimas semanas a favor de mayores inyecciones de liquidez, ya que a su juicio, para recuperar el crecimiento, España debe contar con liquidez suficiente para «proteger» las reformas puestas en marcha.       En opinión del Gobierno, para que los pasos dados tengan éxito resulta imprescindible contar con el adecuado nivel de crédito y que éste se transmita a la economía real, informa Efe.

El BCE interrumpió hace siete semanas la compra de deuda soberana de países con dificultades de financiación y tampoco ha repetido las subastas de liquidez para la banca, a pesar de las peticiones de las entidades financieras. Rajoy y Draghi ya habían coincidido antes en el Consejo Europeo de Bruselas y las fuentes del Ejecutivo han destacado el clima de «franca cordialidad» en el que se ha desarrollado su entrevista.  Por la mañana, antes de viajar a Barcelona, el presidente del Gobierno había defendido su política económica y la necesidad de hacer «dos cosas a la vez»: reducir el déficit público y «trabajar para que haya crecimiento económico, lo que obliga a hacer reformas estructurales en toda la Unión Europea».

El presidente del Gobierno también pidió a Mario Draghi que toda la Unión   Europea trabaje con el objetivo de reducir el déficit y alcanzar el   crecimiento económico.  Así, Mariano Rajoy insistió en trasladar al presidente del BCE la necesidad de «reducir el déficit» y, por tanto, y en primer lugar, «no seguir   endeudándonos». En segundo término, le conminó a «trabajar para que haya crecimiento económico y continuar haciendo reformas estructurales».

«Eso es lo que me gustaría que se hiciera en toda la UE», afirmó Rajoy después durante la cena oficial ofrecida en Barcelona por el Banco de España al Consejo de Gobierno de la Institución europea.

 

Decepción en los mercados ante la pasividad del banco central
Los inversores no esperaban ni una bajada de tipos ni un cambio en la política monetaria del BCE, pero sí preveían algún tipo de guiño de su presidente, Mario Draghi, sobre la labor futura de la institución contra la crisis europea, en particular sobre las inyecciones de liquidez a la banca y sobre las posibles compras de deuda soberana en el secundario. En vez de eso, el dirigente italiano se limitó a mantener el discurso cauto y discreto de las últimas jornadas, postura que decepcionó al mercado. El Ibex 35 cotizaba cerca del nivel redondo de los 7.000 puntos antes de la intervención de Draghi, pero se desinfló cuando escuchó las palabras del presidente y al cierre, se anotó un ligero avance del 0,29% en contraste con las ligeras pérdidas del resto del viejo continente. En el mercado de deuda, el interés del bono a diez años se redujo un 1,16%, hasta el 5,785%, y dejó la prima de riesgo en los 417,3 puntos básicos.

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