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lunes, 20 octubre 2014
22:03
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La Razón

Fútbol

El sol sale para los campeones

  • A pesar de la lluvia previa, el madridismo disfrutó en Cibeles del título de Liga. Hasta a Mourinho, siempre comedido, se le escaparon un par de gestos de euforia

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40.000madridistas se citaron en las inmediaciones de Cibeles pese a la permanente amenaza de lluvia
40.000madridistas se citaron en las inmediaciones de Cibeles pese a la permanente amenaza de lluvia

MADRID- La tarde estaba más para quedarse en casa que para «acampar» en mitad de la Plaza de Cibeles, pero el madridismo tenía ganas de celebrar la Liga más difícil de las 32 que acumula el Real Madrid. Por eso, y a pesar de la lluvia, allí estaban miles de aficionados esperando para ver desde muy cerca el acto sagrado que culmina cada éxito del club, y que consiste en colocar una bufanda blanca y una bandera a la diosa Cibeles. Eso hizo Iker Casillas justo cuando el diluvio había dejado paso a un sol radiante, que no quiso perderse la celebración de los campeones. El capitán se besó el escudo mirando a la multitud, mientras todos sus compañeros, incluido el cuerpo técnico y el utillero, se divertían.

El autobús blanco y descapotable llegó a la cita al ritmo del «Ai se eu te pego», el gran éxito de Michel Teló que Cristiano y Marcelo ayudaron a poner de moda con sus bailes después de cada gol. El lateral brasileño fue uno de los líderes de la fiesta, situado en la parte delantera del autobús con medio cuerpo fuera y gritando a los madridistas que encontraba a su paso.

Callejón, Di María y Arbeloa también se dejaban la garganta al frente de la celebración junto a Pepe, que se saltó el protocolo para estar más cerca de la hinchada. En teoría los jugadores no debían dejar la pasarela que rodeaba la fuente, pero el portugués bajó y dio la «vuelta al ruedo» junto a las vallas repletas de gente. Después casi todos sus compañeros imitaron al central, uno de los más aclamados.

Durante el acto central de la fiesta la banda sonora fue el «We are the champions», una especie de himno oficioso del Real Madrid desde que se consiguió la «Séptima» y hasta que el Barcelona de Guardiola comenzó su dominio. Ayer volvió a sonar con fuerza la canción de «Queen», a la vez que a un tímido Cristiano le pedían que botara frente a la afición. A Sergio Ramos y Callejón, por ejemplo, no hizo falta pedírselo.

Después de dejar caer el trofeo de la Copa del Rey hace poco más de un año, el central sevillano se lo tomó con más calma y eligió la parte trasera del autobús para grabar con su teléfono móvil a la multitud que rodeaba la fuente.

Un poco más adelante, Mourinho disfrutaba junto a su hijo, tratando de estar tan comedido como asegura que suele celebrar estas cosas. El resto del cuerpo técnico le pedía algo más de alegría y al final acabó saltando como los demás y se le escaparon un par de gestos eufóricos desde la pasarela. El portugués aplazó unas horas la planificación de la próxima temporada, que no quiere dejar para mucho más adelante.

q ¿Adiós a Higuaín? El público parece que también empieza a pensar en lo que viene y varias pancartas de fabricación artesanal pedían al «Pipita» que se quedara. El argentino estuvo algo enigmático en San Mamés al ser preguntado por su futuro, y ayer vestía una camiseta firmada por todos sus compañeros. Algo que puede ser un simple recuerdo o una pista sobre su adiós.
«Estoy muy feliz por mi primera Liga en España y muy contento por los aficionados, que se lo merecían. La temporada ha sido espectacular, el equipo estuvo fenomenal, jugamos muy bien y merecimos ganar. No estoy preocupado por el "Pichichi", el objetivo era el título y aquí está», decía Ronaldo a los medios oficiales del club. Casillas, por su parte, no dejaba de gesticular a la muchedumbre prometiéndole volver en doce meses con la «Décima». «Nuestros aficionados se lo merecen todo», repetía el capitán cuando la fiesta terminaba con los jugadores otra vez en el autobús de vuelta al Santiago Bernabéu.

Allí, en la última jornada ante el Mallorca, está citado el público para seguir la celebración, otra oportunidad de agradecer a los jugadores el esfuerzo de superar al Barça y batir varios récords.
 

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