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miércoles, 16 abril 2014
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La Razón

Columnistas

Pregonar y no dar trigo por Ángel del Río

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Tomás Gómez salió a la calle para unirse a los sindicatos y manifestar su protesta por los recortes del Gobierno de Rajoy. Pero una cosa es pregonar y otra dar trigo; o lo que es lo mismo, reivindicar y no atender los problemas de casa. Los trabajadores del PSM no habían cobrado todavía sus nóminas del mes de marzo y ahora tampoco las de abril. Los partidos políticos se han convertido en empresas que, aunque improductivas, tienen que cumplir las obligaciones laborales y salariales contraídas con sus trabajadores. La crisis de votos en las urnas ha mermado sensiblemente los ingresos en el PSM y Tomás Gómez siente, o por lo menos padece, la soledad del empresario de fondo que se queda sin reservas para llegar a fin de mes.

Éstas son las cosas que tiene la política. No se puede poner uno detrás de la pancarta que arremete contra los ajustes del partido que gobierna, contra los empresarios y contra todo lo que se mueve enfrente, cuando se enfrenta a responsabilidades propias que no puede satisfacer. ¿Qué sentirán los trabajadores del PSM cuando su patrón lleva dos meses sin pagarles, cuando sienten sobre sus cabezas la espada de Damocles de la más que presumible reducción de plantilla que les puede arrojar al paro?

En la otra orilla de la política madrileña, Esperanza Aguirre se muestra públicamente en contra de aumentar la presión fiscal, cree que es nefasto para la economía, pero ahora baraja la posibilidad de establecer un canon por la utilización de las carreteras. No es jurídicamente un impuesto, pero se le parece mucho a una tasa, y es, al fin y al cabo, un gravamen para el contribuyente. La presidenta de la Comunidad debe pensárselo bien. No están las economías domésticas para nuevas cargas. Hay que tener en cuenta la movilidad que existe en nuestra región, los desplazamientos diarios para ir al trabajo. Las carreteras no se utilizan únicamente para viajar, para hacer turismo, sino para ir a trabajar, para el traslado de mercancías y el movimiento empresarial. Pagar un canon por circular por ellas encarecería el coste de los productos y los gastos de las economías domésticas.
 

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