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viernes, 25 julio 2014
21:35
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La Razón

Medio Ambiente

La «superluna» cada vez más lejos

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Imagen de la luna tomada desde Hunstville (Alabama)
Imagen de la luna tomada desde Hunstville (Alabama)

MADRID- Anoche la luna llena parecía «comerse» la Tierra. Más cerca que nunca, a ojos de los noctámbulos. Pero no. La «súperluna» –así se conoce científicamente a este fenómeno– que se ha contemplado en todo el planeta, no lo era tanto.  Pasó a 355.126 kilómetros de la Tierra, esto es, alrededor de 24.600 más cerca que el promedio de estas lunas llenas al 96%. Sin embargo, a la mirada humana hace que se sienta más cerca y el 30% más brillante. En concreto, un 14% más grande, según cálculos del Observatorio Naval de Estados Unidos. «La luna puede parecer grande, aunque la diferencia en su distancia de la Tierra es sólo un pequeño porcentaje en esos momentos», asegura James Garvin, jefe científico del Goddard Space Flight Center de la NASA.

La distancia entre la Luna y la Tierra varía porque la primera recorre una órbita elíptica en lugar de una circular. Lo estudió Johannes Kepler hace casi 400 años, que calculó que en una de las secciones de la órbita se puede encontrar hasta 50.000 km más cerca de la Tierra. En esta ocasión, durante su órbita la Luna cruzó el ecuador terrestre el 2 de mayo y su cara más visible desde entonces apunta directamente al hemisferio sur, donde llegará a su declinación mayor el 8 de mayo, a 21.43 grados S. «En realidad estamos ante una mini "superluna" porque su perigeo (punto más cercano de la órbita a la Tierra) se sitúa más alejado que el año pasado. De hecho ese fenómeno no se volverá a repetir hasta dentro de 17 años aproximadamente», puntualiza Emilio Alfaro, presidente de la Sociedad Española de Astronomía.

Al margen de esta diferencia generada por el movimiento elíptico, lo cierto es que el satélite terráqueo está cada vez más lejos de nuetro planeta. «Es cierto, Es algo que pudieron medir muy bien los experimentos de ‘‘lunar ranging'' efectuados por las misiones Apolo que descendieron a la Luna y pusieron retrorreflectores específicos para este tipo de tareas de medida mediante láser», explica José Luis Ortiz, astrónomo del Instituto de Astrofísica de Andalucía-CSIC.

De este modo, se alejaría de la Tierra a razón de unos 4 centímetros por año.  Este desplazamiento se debe a la fricción de las mareas que ejerce la Luna sobre la Tierra, que ralentiza la rotación de nuestro planeta y empuja al satélite para compensar la pérdida de movimiento angular. Como consecuencia, se aleja menos de un milímetro cada vez que tiene lugar este fenómeno. Así, llegará un día, dentro de 420 millones de años en el que la Luna esté tan lejana que no pueda tapar el círculo solar. En los 40 años que llevan los científicos midiendo el desplazamiento, la Luna se ha alejado ya más de un metro.

Falsos mitos
Según los estudios realizados por los equipos de sismólogos y vulcanólogos de la NASA,  los efectos asociados a la «superluna» son menores. «No debería afectar al balance de energía interna de la Tierra, ya que hay mareas lunares todos los días», explica Garvin, una visión científica que no comparten los navegantes, cuya experiencia les hace dejar los barcos amarrados a puerto, pues el perigeo atrae fuertes olas y corrientes oceánicas, además de leyendas negras asociadas al mundo marítimo. «En algunos lugares el agua puede ascender unos pocos centímetros más de lo habitual, y en algunas circunstancias, dependiendo del terreno, alguna topografía local puede amplificar el efecto hasta 15 centímetros, pero es insignificante», detalla Ortiz.

«La Tierra almacena una gran cantidad de energía interna dentro de su corteza, y las pequeñas diferencias en las fuerzas de la marea ejercidas por la Luna, y el Sol, no son suficientes para superar radicalmente las fuerzas mucho más grandes en el planeta debido a la convección, y otros aspectos del balance de energía interna que impulsa la tectónica de placas», detalla.
Scott Lilienfeld, psicólogo de la Universidad de Emory (Atlanta) y autor del libro «50 grandes mitos de la psicología popular», también tira por tierra otro de los grandes mitos de la luna llena. «No hay relación alguna con el aumento de crímenes. La luna no inspira a los delincuentes, como sugiere la creencia popular», asegura para, a renglón seguido, apostillar que «la gente le busca explicaciones a las cosas cuando no las hay. Cuando hay luna llena y se cometen crímenes, hacen la relación. Pero cuando no pasa nada y hay luna llena, no hacen la relación». De ahí que la idea de que provoca extraños comportamientos esté en el «top 10» de los mitos de su estudio.

 

Lluvia de estrellas de la mano de Halley
La lluvia de estrellas más importante de la primavera, las Eta-Acuáridas coincidió con «superluna». De hecho, esto podrá dificultar algo la visión de las Acuáridas, procedentes del cometa Halley, y que sólo se produce dos veces al año, cuando en su órbita alrededor del Sol, la Tierra atraviesa zonas por las que antes han pasado objetos celestes como cometas; y la atmósfera terrestre atrae las partículas desprendidas de las colas de estos objetos. Aunque ahora mismo el cometa Halley se encuentre en las profundidades del Sistema Solar exterior –no volverá a la Tierra hasta 2061–, es posible ver los restos de la cola de este astro.   

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