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miércoles, 27 agosto 2014
16:49
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La Razón

Sevilla

Los lamentos de Santa Catalina

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aspecto general que presenta la iglesia de Santa Catalina
aspecto general que presenta la iglesia de Santa Catalina

Sevilla- Como si fuera el lugar más sagrado de los judíos, donde los fieles introducen sus plegarias para que Dios vuelva a Israel. Una iniciativa ciudadana está llamando, a través de las redes sociales, a convertir la fachada de la iglesia de Santa Catalina en un muro de las lamentaciones. Será el próximo día 18 cuando los sevillanos podrán acercarse al templo, cerrado al culto desde 2004, e introducir entre sus piedras escritos que denuncien su estado ruinoso. Una curiosa acción que pretende llamar la atención de políticos e incluso de la Iglesia, incapaces de ponerse de acuerdo para financiar su restauración integral.

El presidente de la Asociación para la Defensa del Patrimonio (Adepa), Joaquín Egea, considera «interesante» la iniciativa, lo que demuestra que, «por mucho que digan que la sociedad civil está muerta, todavía quedan algunos románticos que son capaces de protestar por el  mal estado de un monumento». El argumento de la crisis económica es una «excusa», según Egea, porque las administraciones «siguen gastando en cosas estúpidas, como exposiciones que no interesan a nadie, coches oficiales o propaganda».

Por ello, insta a la Junta de Andalucía a apoyar «decididamente» la rehabilitación del templo, puesto que «en la restauración del Palacio de San Telmo se gastó más dinero del que era necesario», así que «debería tener más sensibilidad con este templo, el primero en ser declarado Bien de Interés Cultural». También reclama a la delegada municipal de Cultura, María del Mar Sánchez Estrella, que «anime a la iniciativa privada a invertir en las obras y que aglutine fondos del Ayuntamiento» para este fin.

El último anuncio sobre el futuro de la iglesia lo formuló la ministra de Fomento, Ana Pastor, durante su visita a la capital hispalense el pasado 22 de febrero. Entonces, aseguró que la restauración se podría acoger al 1% cultural que gestiona la Dirección de Vivienda, perteneciente al Ministerio. Sin embargo, no se ha vuelto a avanzar nada en este sentido.
El templo presenta actualmente humedades y numerosos desperfectos en la fachada, aunque el problema más acuciante, las cubiertas, ya está solucionado. En 2009 se iniciaron los trabajos, bajo la dirección del arquitecto Francisco Granero, gracias a las aportaciones del Ayuntamiento y la Junta, con 705.000 y 403.650 euros, respectivamente. La intervención ha permitido recuperar los artesonados y las tejas primitivas. El Arzobispado, por su parte, destinó 592.000 euros a esta actuación. El presupuesto restante se reservó para la redacción del proyecto de restauración integral, que la Junta estima en unos diez millones de euros.

Egea, de su lado, alerta del pésimo estado de conservación del recinto, al margen de la intervención en la techumbre. En concreto, pone el acento en la capilla sacramental, con valiosos retablos y pinturas barrocas y que está sellada, «con los consiguientes problemas que se pueden derivar de humedades y otros desperfectos».

¿Y qué dice la Iglesia de todo esto? El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo –en una entrevista que concedió a LA RAZÓN el pasado mes de diciembre–, garantizó que la partida presupuestaria para la restauración del templo «está lista en el presupuesto» de la institución, aunque reconoció que «Sevilla tiene mucho patrimonio y muy bueno, por lo que mantenerlo a punto resulta a veces una epopeya».

 

Una restauración reclamada en las redes sociales
Mientras las administraciones miran para otro lado, los ciudadanos se están movilizando para denunciar el mal estado que presenta el templo y exigir un mayor compromiso para abordar su restauración integral. Ya se han convocado a través de las redes sociales varios actos de protesta. El último tuvo lugar en febrero de 2011. Varios fotógrafos tomaron imágenes para poner de manifiesto los desperfectos de la fachada. La primera concentración de envergadura tuvo lugar en junio de 2008, cuando más de 150 personas protestaron frente al templo.

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