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jueves, 17 abril 2014
02:07
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La Razón

Ciencia

Unas bacterias que producen imanes inspiran los ordenadores del futuro

  • Unas bacterias que, tras ingerir hierro, producen imanes están siendo usadas como inspiración para crear los componentes internos de los ordenadores del futuro, según revela un estudio difundido hoy en el Reino Unido.

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Un grupo de científicos de la Universidad de Leeds, en Inglaterra, y la japonesa Universidad de Agricultura y Tecnología han reproducido el proceso de estos microorganismos, que, por sus características evolutivas, crean en su interior diminutos imanes parecidos a los que hay en los discos duros de las computadoras.

"Estamos llegando a los límites de la fabricación electrónica tradicional a medida que los componentes de los ordenadores deben ser cada vez más pequeños", declaró a la BBC Sarah Staniland, experta de la Universidad de Leeds."Las máquinas que hemos utilizado para construirlos no van bien a esas escalas tan pequeñas -añadió la profesora-. Pero la naturaleza nos ha facilitado la herramienta perfecta para afrontar este problema".

Los científicos, cuyo trabajo se ha publicado en la revista "Small", se han fijado para resolver la cuestión en la bacteria "Magnetospirillum magneticum", que vive en entornos acuáticos como lagos o balsas por debajo de la superficie, donde el oxígeno es escaso.

Estos seres nadan siguiendo las líneas de los campos magnéticos de la Tierra, alineándose con ellos como si fueran una brújula, en busca de concentraciones de oxígeno. Cuando ingieren hierro, este entra en contacto con ciertas proteínas en su cuerpo y la interacción entre estos dos elementos produce diminutos cristales del mineral magnetita, el más magnético del planeta.

Tras estudiar cómo estos microbios recopilan, moldean y posicionan estos nanoimanes dentro de sí mismos, los científicos copiaron el método y lo aplicaron fuera de estas bacterias, de forma que pudieron hacer "crecer" imanes.

Los expertos creen que esta técnica podría utilizarse para construir los discos duros de los ordenadores del futuro, de un tamaño cada vez más reducido. Además de reproducir estos pequeños imanes, los expertos lograron crear también diminutos cables eléctricos con la ayuda de organismos vivos, a partir de la membrana de células artificiales creadas en el laboratorio.

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