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martes, 30 septiembre 2014
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La Razón

Investigación

La «otra teoría» del cambio climático

  • Un estudio británico plantea que las flatulencias emitidas por dinosaurios del Mesozoico podrían haber ayudado al calentamiento global

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La «otra teoría» del cambio climático
La «otra teoría» del cambio climático

Madrid- La preocupación por el calentamiento del planeta, la  pérdida de especies únicas, la destrucción de algunos ecosistemas, la variación del nivel del agua... Son muchas las consecuencias que se pueden enumerar y que emanan del temido cambio climático. Son dos palabras que forman parte de las prioridades de un gran número de científicos y que están presentes en la agenda de casi todos los políticos. De ahí que cualquier noticia relacionada con el deterioro de la Tierra tome relevancia. Así, en la misma línea, también son numerosos los posibles causantes de este fenómeno. Los humanos encabezan el listado, pero, a partir de hoy, también se puede culpar, aunque están extinguidos, a los dinosaurios.

La revista científica «Current Biology» publica un estudio  en el que se esgrime la duda de si los saurópodos, una de las especies más grandes que han existido en el Planeta Azul,  podrían haber ayudado a crear el efecto invernadero y por lo tanto, a promover el cambio climático. Hace más de 150 millones de años que se extinguieron, pero la huella de sus ventosidades también ha marcado la evolución del efecto invernadero por sus emisiones de metano, de acuerdo con el informe británico.

El equipo coordinado por  David Wilkinson ha calculado la densidad de población de esta especie que vivió entre el Jurásico y el Cretáceo. De acuerdo con sus datos, y teniendo en cuenta que un saurópodo medio pesaba en torno a 20.000 kilos, estiman que las emisiones globales de metano de los saurópodos podrían haber sido de   520 millones de toneladas por año, una cantidad aproximada a las emisiones que se producen actualmente. El estudio, aunque revelador, suscita cierto escepticismo entre los expertos: «Me parece una buena línea de investigación, pero no se puede concluir que los saurópodos son los responsables del actual cambio climático ya que se basa en aproximaciones. Aun así, es interesante valorarlo como propuesta», afirma Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos). El periodo del Mesozoico en que vivieron estos enormes animales se caracterizó por ser una de las épocas más cálidas del planeta. Es más, durante el Triásico –la primera etapa–, la Tierra estaba llena de desiertos y «los cascos polares desaparecieron durante siglos», añade Torcida.  Esta teoría se basa en una técnica que se utiliza en el mundo científico: el actualismo biológico, es decir, extrapolar la forma de vida actual a la de otros periodos difíciles de analizar.
Si hoy se están estudiando numerosos métodos para reducir las emisiones de metano del ganado, es lógico pensar que una especie como los saurópodos «funcionaba de forma similar». Estos dinosaurios de cuello extra largo eran herbívoros y no masticaban, por lo que en su aparato digestivo acumulaban microbios, al igual que los rumiantes actuales. Y a través de sus ventosidades, emitían metano a la atmósfera como hacen hoy las vacas, por ejemplo.

El metano es uno de los gases más contaminantes y potencia el efecto invernadero. «Su potencial es 25 veces mayor que el del CO2, aunque en la atmósfera está mucho más presente el dióxido de carbono», asegura Cecilia Foronda, responsable de Cambio Climático y del Proyecto CeroC02 en Ecodes.  Además de en los excrementos de los animales, el gas metano también se emite desde los vertederos, los arrozales  y, en ocasiones, se reutiliza como combustible.

 

Las plantas alpinas perderán la mitad de su ecosistema este siglo
Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Viena y publicado en la revista «Nature Climate Change» sugiere que cuando acabe el siglo XXI la flora alpina de alta montaña habrá perdido entre un 44 y un 50% de su actual ecosistema por culpa del cambio climático. No obstante, esta previsión es más optimista que las reveladas por el resto de estudios publicados hasta ahora debido al descubrimiento de que muchas de estas especies vegetales son capaces de retardar su extinción, a pesar de encontrarse en condiciones climáticas inadecuadas, gracias un cambio en sus estrategias reproductivas y de expansión.

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