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lunes, 01 septiembre 2014
09:25
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La Razón

Finanzas

El Gobierno nacionaliza Bankia

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El departamento que dirige Luis de Guindos ha explicado que va a impulsar los trámites para convertir en acciones el préstamo de 4.465 millones que concedió el Estado al grupo a finales de 2008.

Y como resultado de esta conversión, el Estado, a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) será titular indirecto de un 45 % del capital de Bankia, con lo que tendrá su control.

El nuevo presidente del gigante fruto de la unión de Caja Madrid, Bancaja y otras cinco entidades ha explicado a los consejeros de la matriz de Bankia que pedirá que el préstamo que se pidió al Estado, de 4.465 millones de euros, se convierta en acciones.

Esto supondrá directamente la nacionalización de BFA y previsiblemente que las siete cajas que lo crearon vean esfumarse su participación, puesto que es muy probable que con el canje de acciones el Estado obtenga el 100 % de la cabecera del grupo.

Y cuando la nacionalización de BFA se materialice, el Estado pasará a tener más del 45 % de Bankia, lo que le permitirá tener el control total de la entidad, al ser de sobra el accionista mayoritario de la misma.

Bankia cuenta con más de 10 millones de clientes y unos 400.000 accionistas, que han visto cómo en los últimos tres días el valor de la entidad en Bolsa ha caído casi un 13 % de su valor.

Como además de accionista de Bankia, BFA lo es de otras compañías, como Iberdrola, Mapfre, NH Hoteles o Indra, el Estado pasará a tener también participaciones en todas estas compañías.

A primera hora de la tarde, antes de asumir la presidencia de BFA, Goirigolzarri ya fue nombrado presidente de Bankia y declaró que asumía el cargo con el reto de hacer la entidad "mas fuerte, rentable y potente".

En declaraciones a Efe TV, el sustituto de Rato indicó que su proyecto al frente de Bankia redundará en beneficio de "la sociedad española" y añadió que asumía el puesto "con una gran sentido de la responsabilidad y al mismo tiempo con una gran ilusión".

"Creo que tenemos entre las manos un proyecto de extraordinario futuro", dijo, mientras se oían voces críticas desde distintos sectores que temían que con su llegada el nuevo presidente propusiera la nacionalización del grupo.

Por su parte, el presidente saliente, Rato, se despedía de todos los empleados de Bankia a través de un correo electrónico en el que les pedía que dieran todo su apoyo, colaboración y lealtad al nuevo presidente.

El relevo de Rato por Goirigolzarri se produce en un momento complicado para la entidad, ya que, por su alta exposición al sector inmobiliario, su morosidad y tamaño, uno de los más grandes en España, se calcula que podría necesitar un apoyo público de unos 7.000 millones de euros.

Declaraciones de Rajoy desde Oporto
El presidente del Gobierno ha lanzado un mensaje de "tranquilidad a los depositantes" de Bankia y ha anunciado que "el viernes, y antes" se tomarán medidas "útiles" para garantizar la sostenibilidad del sistema financiero. Sobre la nacionalización de la matriz de la entidad, Mariano Rajoy se remitió a las decisiones que tome el nuevo órgano de gobierno de Bankia tras la dimisión su presidente, Rodrigo Rato, al que el jefe del Gobierno no se ha referido en ningún momento.

Mariano Rajoy ha adelantado que en el decreto del viernes del Consejo de Ministros se pedirá a los bancos que "valoren adecuadamente los activos inmobiliarios" para actualizar los precios y garantizar la venta de viviendas y la "concesión de créditos".

Todo ello, ha dicho el líder popular, con el objetivo de que "nadie dude de nuestro sistema financiero". Rajoy ha hecho estas declaraciones en Oporto durante la rueda de Prensa posterior a la cumbre bilateral con Portugal, la primera que se celebra desde 2009.

Pasadas las diez de la mañana, el jefe del Gobierno fue recibido por su homólogo luso, Pedro Passos Coelho, cuyo Gobierno aplica desde hace un año un plan de recortes similar al del Ejecutivo popular. La situación económica y la pérdida de rumbo de la UE fueron los temas principales de un encuentro que pretende relanzar las relaciones bilaterales entre los dos países.

Con la prima de riesgo española en su máximo anual, Rajoy aterrizó en Portugal con ocho ministros, el máximo despliegue fuera de España desde la llegada del PP a La Moncloa. El malogrado AVE Lisboa-Madrid y los peajes que traen de cabeza a los que cruzan a diario de un país fueron otros de los asuntos centrales de las reuniones sectoriales. Al margen del contenido bilateral, las elecciones en Francia y en Grecia marcaron el XXV encuentro ibérico porque han redibujado, una vez más, el mapa político comunitario.

En esta crisis de identidad, Portugal y España, ambos liderados por Gobiernos conservadores, parecen ir de la mano. Acaba de cumplirse un año del rescate de Portugal por parte de Bruselas y del FMI, y tanto Rajoy como Coelho reafirmaron el compromiso de sus Gobiernos con el euro y el cumplimiento del déficit.

 

 

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