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jueves, 20 noviembre 2014
03:36
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La Razón

Finanzas

Rajoy relevará a Fernández Ordóñez el 12 de julio tras nacionalizar Bankia

  • No prorrogará la continuidad del gobernador del Banco de España en el cargo ni un día más una vez venza su mandato. Le considera el responsable último de la actual crisis financiera.

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Rajoy y Passos Coehlo, ayer en Oporto
Rajoy y Passos Coehlo, ayer en Oporto

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, tiene los días contados. En este caso, a diferencia de lo que ocurre con otras renovaciones institucionales que se prolongan «sine die», no estará en el cargo «ni un segundo más» una vez que expire formalmente su mandato, según confirmaron fuentes del equipo económico del Gobierno.

Por tanto, haya o no haya pacto con el PSOE, Ordóñez será relevado como muy tarde el próximo 12 de julio, que es la fecha en la que vence su nombramiento. Él, y también su «mano derecha», el subgobernador. El proceso institucional exige que su designación la haga el Rey, a propuesta del presidente del Gobierno, con independencia de que luego pase por el trámite del Congreso. El PSOE rompió en la pasada legislatura la tradición de que los dos partidos con mayor representación parlamentaria pactasen quién ocupaba ese puesto. El entonces vicepresidente segundo, Pedro Solbes, elevó al Parlamento la propuesta de nombrar al ex secretario de Estado de Hacienda y consejero del organismo supervisor Fernández Ordóñez, quien fue el encargado de proponer al subgobernador.

Hoy el Gobierno popular no sólo no se fía de Ordóñez, sino que le considera el responsable último del agujero y de la crisis endémica que hay en el sistema financiero y que Rajoy tiene que gestionar «in extremis» ante la presión de los mercados, de Bruselas y de la prima de riesgo por las dudas sobre la solvencia. «Por negligencia o por omisión, pero en los dos casos la responsabilidad es suya por no haber fiscalizado antes la situación de los bancos y de las cajas y por haber ayudado a echar tierra sobre la cruda realidad de los balances de las entidades financieras», sostienen en Moncloa.

Oficialmente, Rajoy ha circunscrito al Gobierno de Zapatero sus acusaciones por la herencia recibida también en esta materia, con el argumento de que reaccionaron tarde y con «parches» a un problema que estos días «ha explotado» en toda su dimensión.

Pero oficiosamente el malestar con Ordóñez es muy palpable en el Ejecutivo, aunque no tanto como para precipitar una salida que genere más inestabilidad en un momento tan delicado como el actual. Las dudas que ya existían sobre los conocidos como «activos tóxicos» de los balances financieros se han extendido al resto de activos relacionados con el ladrillo por el temor a que los bancos y las cajas no estén diciendo toda la verdad. Es decir, que lo que aparece como a corriente de pago esté contaminado por la morosidad.

En una situación en la que se acumulan las malas noticias sobre nuestro sistema financiero, Rajoy no va a sumar ningún movimiento extraordinario que genere más incertidumbre. Ahora bien, la decisión «está tomada», según sostienen en su entorno. Y la decisión es que Ordóñez será relevado «en cuanto se pueda hacer sin vulnerar el mandato para el que fue nombrado». Sería una sorpresa que al final hubiera un acuerdo entre populares y socialistas antes del 12 de julio.
 

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