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lunes, 20 octubre 2014
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La Razón

Columnistas

El otro 15-M por Alfredo Menéndez

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San Isidro fue un visionario. Las malas lenguas dicen que se echó a dormir la siesta y los ángeles le araron la tierra. Pero en realidad fue el primer empresario moderno: externalizó el servicio y con nulos costes laborales consiguió una fuerza de trabajo que incrementaba la productividad prácticamente sin límites y sin quejas, ni aumentos, ni convenio, ni liberados sindicales. La reforma laboral era una broma comparado con esto.
Ahora bien: si San Isidro viviera en 2012 habría que explicarle muchas cosas, además de las nuevas condiciones del despido de angelotes. En primer lugar, tendríamos que contarle la que montamos en su nombre en la pradera. En segundo lugar, podría ver cómo su día coincide desde hace un año con otra romería que se concentra en la Puerta del Sol, aunque esto igual le costaba más entenderlo.
Y en tercer lugar, podría asistir como invitado de honor a las medallas que concede el Ayuntamiento en tan insigne jornada y que sirven para entretenerse con el morbo de ver a Gallardón de nuevo en Cibeles, entre otras cosas.
Si la Real Casa de Correos tiene su 2 de mayo, Cibeles tiene su 15: y ya desde hace unos años se ha convertido en el acto institucional más importante en el día del patrón. El origen fue la excusa perfecta que se buscó Gallardón para escapar pronto del entorno de la ermita, que tan poco le ha gustado siempre. Pero ahora se ha convertido en un «mini 2 de mayo» con sus corrillos y todo. Ánimo madrileños: San Isidro 2013 ya está un poco más cerca.

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