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sábado, 20 septiembre 2014
03:45
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La Razón

Libros

De Tailandia al infierno

  • «Plegarias nocturnas»
    Santiago Gamboa
    Mondadori
    300 págs, 18,90 euros, 12,34 ebook

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Ha vivido más de veinte años  en Europa: Madrid, París y Roa. Fue agregado cultural en Nueva Delhi
Ha vivido más de veinte años en Europa: Madrid, París y Roa. Fue agregado cultural en Nueva Delhi

Cualquier lugar del mundo vale la pena cuando se tiene una vocación tan extraterritorial como la que posee el escritor colombiano Santiago Gamboa. No hay fronteras para la ficción ni tampoco, prácticamente, para él. En su anterior novela, «Necrópolis», se adentraba en los márgenes de una ciudad, Jerusalén, sitiada por las bombas. También ha narrado la vida de un inmigrante latinoamericano en París y ha recorrido el Japón con los ojos de un observador aviezo.

Pena de muerte
Ahora, en «Plegarias nocturnas», se interna en las calles de Bangkok en busca de Manuel, un estudiante de Filosofía colombiano que espera el inicio de su juicio: lo han acusado de tráfico de drogas y en Tailandia, el país de la sonrisa y de la prostitución, la interpretación de las leyes no admite metáforas ni términos medio: los delitos de esa clase se pagan con la muerte. O también: con muchos años detrás de las rejas.

El cónsul de Colombia en la India no está con ganas de meterse en problemas. En Tailandia no hay representación oficial y él debe viajar hasta el país vecino con un solo deseo: encontrar a Juana, la hermana del joven, desaparecida desde hace muchos años y de quien, desde entonces, no se tienen noticias. Juana salió de Colombia, aterrada por el miedo que le inspiraban los paramilitares, y terminó primero en Tokio y, después, en Teherán: en un lugar, como prostituta, y en otro, como esposa por obligación.

Gamboa, que también se marchó de su país hace varios años, en «Plegarias nocturnas» narra con el mismo afán y la misma pasión cosmopolita. Con la diferencia de que el viaje emprendido por los personajes de su novela, a diferencia del suyo, sabe a derrota y a violencia. «Plegarias nocturnas», en ese sentido, puede ser leído como el relato de una doble orfandad: la de un país, inmerso en una constante crisis política, y la de unos jóvenes que saben que todo viaje es una huida de la que es imposible regresar.

 

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