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sábado, 20 diciembre 2014
07:41
Actualizado a las 

La Razón

Duro enfrentamiento entre la Guardia Civil y la Royal Navy

  • La Benémerita se enfrentó anoche con la patrulla inglesa que acosaba a tres pesqueros. Las embarcaciones llegaron a tocarse en el peor choque desde que estalló la crisis

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MADRID-La tensión acumulada en jornadas posteriores estalló anoche en el  incidente más grave entre patrulleras de la Royal Navy y la Guardia Civil en aguas en torno al Peñón. Varios barcos de pesca, palangreros especialmente, habían faenado «con normalidad» ayer y durante la jornada anterior en las aguas que rodean el Peñón de Gibraltar. Hasta la noche. A las nueve de la noche, seis embarcaciones pesqueras partían del puerto de Algeciras hacia la zona cercana del puerto de Gibraltar a echar las redes. Hacia las 23:00 horas, lanchas de la Policía de Gibraltar se acercaron a la zona donde faenaban. Primero hicieron rápidas pasadas por el área para luego ir cercando más y más a los pesqueros españoles. En primero término hostigaron a los botes auxiliares de los pesqueros españoles impidiéndoles hacer su trabajo y pidiéndoles que se marcharan, lo que llevó a un enfrentamiento directo con las patrulleras del Servicio Marítimo de la Guardia Civil que se encontraban en la zona y trataban de proteger a los botes de pesca. Las lanchas gibraltareñas se dedicaron entonces durante más de una hora a hostigar a los botes auxiliares para impedir que hiciesen su labor, con numerosas pasadas a gran velocidad alrededor.

La tensión fue creciendo con intecambios verbales entre unos y otros agentes hasta que apareció una patrullera de la Armada británica para enfrentarse a la Guardia Civil. En ese momento, según los medios del Peñón, un helicóptero español sobrevoló la zona. El «conjunto» había llegado a una escena casi prebélica.

Mientras la Policía gibraltareña mantenía su acoso a los pesqueros españoles, la patrullera de la Royal Navy entablaba una discusión subida de tono con los guardias civiles, frente a frente, hasta que ambas embarcaciones llegaron a rozar casco con casco.

La Royal Navy, según los medios locales,  avisó en varias ocasiones a los miembros de la Benemérita de que estaban en aguas de Gibraltar, pero los agentes españoles no se movieron. En un momento dado, el número de lanchas superaba al de los pesqueros. Así, al cierre de esta edición permanecían en la zona  el británico «HMS Sabre», cuatro patrulleras de la Policía gibraltareña, seis botes de pesca españoles y dos patrulleras de la Guardia Civil. Tras más de tres horas de tensa discusión y choques entre unos y otros, los pesqueros españoles abandonaron la zona, seguidos de cerca, eso sí, por el patrullero de la Armada británica HMS Sabre.

Durante el resto del día, los pescadores afirmaron haber llevado a cabo su tarea «sin inconvenientes», e incluso la Guardia Civil no tuvo que acompañar a los palangreros, aunque permanecían alerta para atender cualquier posible incidencia. El día anterior, los pesqueros se mantuvieron alejados de las aguas que la colonia considera suyas.

Las malas maneras de la Royal Navy ya volvieron provocar el martes el enésimo incidente en aguas próximas a Gibraltar, cuando la Armada británica exigió al filo de la medianoche del lunes al martes la retirada de la patrullera de la Guardia Civil que estaba protegiendo a los barcos pesqueros españoles de las aguas que Gibraltar reclama como suyas. Los agentes del Servicio Marítimo de la Comandancia de la Guardia Civil, a instancias del Gobierno español, que apenas unas horas antes había recalcado que garantizaría el apoyo y la protección de los pescadores, se encontraba en labores de prevención, cuando recibió varios mensajes de la Armada británica a través de la radio marítima para que se alejaran de las aguas cercanas al Peñón, según informaron a LA RAZÓN fuentes de la Guardia Civil.

La Royal Navy se había mantenido al margen del conflicto, precisamente hasta la madrugada del pasado viernes, cuando expulsó a seis embarcaciones españolas que trataban de faenar en aguas próximas a la Roca. El martes, el enfrentamiento no llegó hasta tal extremo, y pese a la insistencia de la Armada británica, la Guardia Civil mantuvo su posición, tal y como había ordenado el Gobierno, sin que se produjeran mayores incidentes. En esta ocasión, los barcos de Puerto Chico (La Línea) no pudieron faenar debido a las condiciones meteorológicas y marítimas. Pero poco después, a eso de las 05:00 horas, otros tantos barcos de la flota linense, en este caso del puerto de La Atunara, decidieron llevar sus pesqueros hasta las aguas en litigio y han podido faenar cerca del Peñón.Fuentes del Instituto Armado aseguraron el martes a este diario que esta mayor conflictividad que está llevando a cabo la Armada británica se debe, en parte, a que los militares británicos no conocen de primera mano la situación al rotar la «flotilla» cada seis meses. Algo que no ocurre con la Policía Gibraltareña, destinada de forma estable en la zona y con la que también hay incidentes, pero con la que al poco tiempo se suele normalizar la situación.

 

LOS TRABAJADORES ESPAÑOLES EN EL PEÑÓN PIDEN SUAVIZAR LA RELACIÓN CON GIBRALTAR
La Asociación Sociocultural de Trabajadores Españoles en Gibraltar (Ascteg) ha pedido al Gobierno español que suavice su política en el conflicto por el bloqueo del Peñón a los pescadores campogibraltareños, al considerarse «perjudicados» por la intensificación de las colas en la frontera. Su propósito es «que cambien las relaciones entre España y Gibraltar», que se están deteriorando por «motivos políticos» que este colectivo considera «absurdos e infantiles» para la época actual, informa Efe. Así, Ascteg señala que los trabajadores españoles –4.368 fijos en Gibraltar y otros tantos a tiempo parcial o en el servicio doméstico– se están viendo perjudicados por la intensificación de las colas de vehículos en la frontera, que no entienden si no es por «las instrucciones que no dicen que se han dado a la Guardia Civil para demorar vehículo a vehículo cuatro minutos». En este sentido, entienden esta supuesta medida del Gobierno como «inhumana, injusta y contraria a los derechos» de los ciudadanos europeos al libre tránsito».
 

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