MADRID- No entará capital privado, de momento. El Canal de Isabel II tiene previsto aprobar la semana que viene, durante la próxima reunión de su Consejo de Administración, la propuesta de creación de una sociedad anónima en la que –tal y como se acordó en la Ley de Medidas Fiscales y Administrativas– la Comunidad de Madrid tendrá un 80 por ciento de las acciones y los ayuntamientos que decidan adherirse al proyecto, el 20 por ciento restante. La empresa pública de aguas ha decidido congelar por el momento la entrada de inversores sobre el 49 por ciento de su capital al entender que no sería una decisión razonable atendiendo a la «actual inestabilidad de los mercados».
En concreto, fuentes de la compañía explicaron que en el proceso de capitalización del Canal ha contado con el asesoramiento de bancos –que han definido el modelo de negocio que debería tener la nueva empresa–, valoradores de bienes –que han determinado el precio que podría tener en su salida al mercado– y asesores legales. Durante estas labores previas, los tasadores de los activos de la empresa (que el año pasado cerró su ejercicio con unos beneficios de 135 millones de euros) han calculado que el negocio del Canal tiene un valor superior al que han ofrecido las empresas que se han interesado por entrar a formar parte de su accionariado.
Hasta el momento tanto compañías nacionales como qataríes o chinas, entre otras, se han puesto en contacto con la dirección del Canal para estudiar posibles colaboraciones económicas. Ninguna de ellas ha llegado a buen puerto porque, según explicaron desde la compañía, «en este momento en el mercado no se dan las condiciones necesarias para vender el capital del Canal que nos permite la ley por lo que vale en realidad».
Esperarán, por tanto, a que la coyuntura económica sea más favorable en España para abrir la puerta al capital privado. Una fecha sobre la que desde el Canal se muestran optimistas, ya que esperan que la entrada de inversores llegue a lo largo de esta legislatura.
Activos de titularidad pública
Lo que sí se llevará a cabo de forma inmediata, atendiendo así a lo establecido en la Ley de Medidas Fiscales y Administrativas (3/2008), es la constitución de la nueva empresa –que se bautizará como Canal de Isabel II Gestión– y a la que le quedará encomendada la gestión del ciclo integral del agua durante los próximos 50 años. El abastecimiento, el saneamiento, los servicios hidráulicos y las obras hidráulicas pasarán a depender de la nueva entidad, que por el momento será de capital público al cien por cien, aunque los activos de la empresa continuarán siendo propiedad del Canal y de la Comunidad de Madrid.
En la sociedad de nueva creación los ayuntamientos que hayan firmado los convenios de colaboración podrán tener más protagonismo en la gestión del agua –no en vano, parte de la gestión del negocio es de competencia municipal–. Hasta el momento cien consistorios ya han manifestado su intención de adherirse a la sociedad anónima Canal de Isabel II Gestión, informaron fuentes de la empresa pública y concretaron, además, que estos municipios representan a 5,1 millones de habitantes o, lo que es lo mismo, al 81,7 por ciento de la población de la Comunidad de Madrid. La previsión que maneja la dirección de la empresa de aguas es que, antes de su constitución como «S. A.», la proporción de municipios que participarán en su gestión sea de hasta el 90 por ciento.
Hasta el momento todos los grandes municipios de la región –excepto Getafe– han firmado ya el convenio para entrar a formar parte en la empresa. Sólo el Ayuntamiento de Madrid dispondrá de un 10,5 por ciento (en función de su población) del 20 por ciento reservado a las administraciones locales, que podrán continuar uniéndose a la sociedad hasta principios de junio.
Los ayuntamientos que finalmente decidan no participar en la nueva entidad continuarán disfrutando de los servicios del Canal, tal y como venían haciéndolo hasta ahora. Así, un portavoz de la compañía explicó que la diferencia estará en que los consistorios que no se incorporen no podrán disfrutar de los beneficios y dividendos que reparta la empresa entre su accionariado.
En lo que se refiere a las tarifas del agua, el Consejo de Gobierno de la Comunidad continuará encargándose de su aprobación anual. Por otro lado, el personal del Canal necesario para la prestación de servicios que se encomienden a la nueva sociedad quedará integrado en ésta sin modificar sus condiciones laborales.
Una entrada a la modernidad
La Empresa fue creada en el año 1851, cuando se concluyó el proyecto gracias al cual se abastecería de agua a la capital. La primera distribución de agua potable llegó a los vecinos de Madrid en 1859. La distribución domiciliaria de agua supuso la entrada de la ciudad de Madrid en la modernidad, con todo lo que ello significaba: un aumento de población y también de sus actividades industriales y comerciales. En 1984, cuando el Canal de Isabel II pasa a depender de la Comunidad de Madrid, se le encomienda, además de los servicios tradicionales del abastecimiento, la depuración de las aguas residuales y la mejora y conservación de los ríos.
El detalle
¿ES UN BUEN MOMENTO PARA SALIR A BOLSA?; por Borja Carrascosa
El escenario actual de pánico en los mercados de valores desaconseja la salida a Bolsa de cualquier empresa con capital español y que opere de forma mayoritaria en territorio nacional, como es el caso del Canal de Isabel II. La desconfianza de los inversores sobre todas las empresas con «marca España» está en máximos, y una operación pública de venta (OPV) en estos momentos no lograría el objetivo de la Comunidad de Madrid, que es obtener una rentabilidad «vendiendo» la compañía a accionistas privados. El perfecto ejemplo de esta situación es el Ibex 35, índice formado por las mayores firmas cotizadas del país y cuyo valor se desplomó ayer hasta niveles desconocidos desde hace nueve años. En definitiva, no es un buen momento para salir a Bolsa.

