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miércoles, 23 abril 2014
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La Razón

Bolsa

Las dudas de la UE tumban a España en el mercado

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MADRID/BRUSELAS- La crisis financiera y económica de España se estrelló ayer definitivamente contra Bruselas, que no supo cómo reaccionar. La Comisión Europea (CE) se contradijo en los mecanismos de rescate de la banca española y la deuda soberana de nuestro país sufrió una nueva oleada de ventas por parte de los inversores internacionales, lo que disparó la prima de riesgo de invertir en la misma hasta los 538,8 puntos.

Lo mismo sucedió en Bolsa, donde el Ibex intentó respirar a media sesión. No pudo, y marcó al cierre un nuevo mínimo anual, hasta cotas desconocidas desde abril de 2003, en una jornada de caídas en todos los mercados mundiales. Los ojos de todo el mundo miraron a España, y lo que vieron no les gustó. Después vieron la reacción de Bruselas, y se sintieron decepcionados.
Antes de comer, el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, abrió la puerta a que el Gobierno español utilizara el dinero del fondo de rescate europeo para recapitalizar las entidades (especialmente, la quebrada Bankia) sin tener que hacerlo a través de un programa de asistencia financiera del Estado a la entidad, como hasta ahora. Las ayudas a la banca irlandesa se realizaron de esta forma.

Con esta propuesta, Bruselas propuso avanzar hacia una «unión bancaria» en la eurozona «para romper el vínculo entre la banca y los soberanos». «La recapitalización directa –del sector financiero– a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) debe ser contemplada», reveló Barroso. Sus palabras inyectaron algo de optimismo en los mercados, pero fue tan efímero que apenas se hizo notar. No dio tiempo.

Poco después, el vicepresidente de la Comisión y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, puntualizó que la recapitalización directa de la banca por parte del fondo de rescate de 500.000 millones de euros de la UE «no es una opción disponible» para España, porque la normativa vigente no lo permite. La tímida recuperación se desvaneció y volvió el pánico a las plazas europeas.

Los peores escenarios para el mercado son la incertidumbre y la falta de confianza. La suma de un Gobierno que no tiene capital para pagar el agujero de sus bancos y una Comisión que no se pone de acuerdo en la forma de ayudarle provocó ayer un miedo irrefrenable. Tanto, que decidió quedarse.

En Bolsa, todos los grandes índices del viejo continente cayeron, con especial fuerza en el caso del Ibex 35. El principal índice del mercado nacional se desplomó un 2,58%, hasta los 6.090 puntos, con un castigo importante a todos los valores de la «marca España». Bankia cedió el dudoso honor de ser el «farolillo rojo» del parqué a Sacyr, que se desplomó un 11,18% ante la expectativa de que un menor dividendo de Repsol hunda sus cuentas anuales.
Bankia, por su parte, se dejó otro 8,6% de su valor y llegó a perder el euro por acción, con lo que la entidad se va aproximando a pasos agigantados al objetivo calculado por los bancos de inversión, esto es, entre 0,2 y 0,3 euros por acción (600 millones de euros).

El resto de plazas europeas también registraron pérdidas de entre el 0,5% y el 2,5%, ante el miedo de que una hipotética quiebra de España provoque un «tsunami» financiero en el viejo continente, lo que también se trasladó a las bolsas asiáticas y americanas. Atenas, más pendiente de las encuestas políticas que del futuro de la zona euro, se hundió un 3,19%.
En el mercado de deuda, el interés del bono español a diez años se disparó hasta el 6,656% y llegó a superar el 6,7% en su cotización diaria. El dinero se refugió en el seguro bono alemán, cuyo rendimiento descendió hasta un mínimo histórico del 1,269%, lo que elevó la prima de riesgo de España hasta los 538,8 puntos básicos al cierre. Durante la jornada, llegó a superar los 540 puntos para situarse en zona de rescate. La deuda española depende más que nunca de la reacción del BCE.

El euro perdió aún más terreno frente al resto de monedas del mundo en el mercado de divisas, anticipando un escenario estremecedor.

 

LA NEGATIVA DE ALEMANIA
ANGELA MERKEL

Aunque la Comisión Europea admitió ayer que el fondo de rescate podría recapitaliar directamente a la banca europea con problemas, un portavoz del Gobierno de Merkel se apresuró ayer a recordar que Alemania se opone a esta medida y que si algún miembro de la UE quiere pedir ayuda al Fondo de Rescate Permanente deberá pedirla como Estado.
 

CONTRADICCIÓN EN BRUSELAS
DURAO BARROSO

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, hizo un guiño al Gobierno español para que utilizase el dinero del fondo de rescate europeo destinado a recapitalizar entidades sin recurrir a las arcas del Estado. Así, Barroso propuso avanzar hacia una «unión bancaria» en la zona euro «para romper el vínculo entre la banca y los soberanos y que se contemple la recapitalización directa del Mecanismo Europeo de Estabiilidad (MEE)».
 

OLLI REHN
Tras las palabras de Barroso, el vicepresidente de la Comisión y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, indicó que la recapitalización directa de la banca por parte del fondo de rescate de 500.000 millones de euros de la UE «no es una opción de la que disponga» España, porque la normativa no lo permite. Así, las contradicciones entre las declaraciones de Barroso y Rehn originaron una mayor desconfianza de los mercados.

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