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viernes, 19 septiembre 2014
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La Razón

Columnistas

Soria y su cante minero por J A Gundín

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Señor ministro de Industria, no soy minero. He bajado a la mina en varias ocasiones, pero eso no me da derecho al título. Haber paladeado a mil metros bajo tierra el sabor de la silicosis, mientras el monte crujía sobre mi cabeza, tal vez templara mi ánimo, pero no me hizo minero ni me igualó en coraje. Carezco, por tanto, de la autoridad moral necesaria para dar lecciones a nadie, y menos a usted, de quien me consta su competencia política y su calidad personal. Pero tampoco soy un intruso que se meta donde no le llaman. Tengo numerosos familiares, amigos y paisanos que trabajan en la mina. El carbón ha calentado nuestras vidas durante generaciones y sus brasas alumbran aún el hogar de miles de trabajadores. Así como ustedes los isleños añoran en la lejanía el abrazo del mar, los que nacimos al pie de la bocamina llevamos tatuados para siempre los secretos de la tierra. Unos son trágicos y otros bienaventurados, pero casi todos son heroicos. Valgan estas razones para ganarme su venia y decirle en corto y por derecho que usted se equivoca al suprimir bruscamente las ayudas al carbón. Sus asesores no le han aconsejado bien. Es verdad que a todos nos obligan los sacrificios, los mineros en primera fila si es menester, pero entre adelgazar y morirse de hambre hay la misma diferencia que entre dosificar el oxígeno financiero y provocar el cierre por asfixia.

     Naturalmente, la minería está obligada a vivir por sí misma, sin la enfermiza dependencia de las subvenciones y con el vigor que le permita su competividad. La soberanía energética de España necesita del carbón y el sector minero debe adaptarse a las condiciones del mercado. Pero no caben arranques apresurados ni ocurrencias de chupatintas. Lo que no se ha hecho en dos décadas no se puede improvisar en dos días. Por lo demás, permítame señor ministro que le haga notar la incongruencia en la que incurre. Como bien sabe, en el corazón del Bierzo se ha puesto en marcha la Ciudad de la Energía, un proyecto pionero de investigación tecnológica para la captura del CO2 que lanza a la atmósfera la combustión del carbón. La iniciativa, que fue impulsada con gran acierto por Zapatero, cuenta con el generoso sostén económico de Bruselas y del propio presidente Rajoy. Usted mismo ha tenido a bien consignar en los Presupuestos Generales de este año una partida de más de 60 millones de euros. Se le agradece el gesto, pero ¿me puede decir qué CO2 se puede capturar en una región cuyas minas han sido obligadas al cierre? No me juzgue mal, señor ministro, si le aconsejo con afecto que replantee su decisión. Así lo desean miles de familias, algunas de las cuales conozco bien, con la misma determinación que emplean para bajar a tres mil metros bajo tierra. Señor Soria, no dé el cante, que son mineros.
 

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