- 1 Sucesos
- 2 Atentado en Londres
- 3 Terrorismo islamista
- 4 UEFA
- 5 Gibraltar
- 6 Música
- 7 Roland Garros
- 8 Defensa
- 9 Fichajes
Valencia- En la crónica de sucesos, la realidad supera muchas veces la ficción. Ni en el más retorcido de los guiones sería creíble que dos mujeres que tenían a su cargo a una criatura de tres años de una amiga, pudieran estar involucradas en la muerte del niño, «porque les molestaba», según sospechas policiales tras analizar las diferentes versiones realizadas por las implicadas.
Aunque las primeras investigaciones han arrojado poca luz sobre lo que ocurrió y las declaraciones de las dos detenidas son confusas y contradictorias, parece ser que algo así sucedió el miércoles en un punto todavía indeterminado de la ciudad de Valencia.
Un niño de tres años, fruto de la relación, probablemente esporádica, de una mujer de nacionalidad bolivina y un hombre posiblemente colombiano, estaba al cargo de las dos amigas de su madre con quienes ésta compartía piso, junto a un señor mayor, propietario probablemente de la vivienda.
La madre había marchado a Francia a buscar trabajo y establecerse en el país galo, con la intención de llevarse a su hijo en cuanto tuviera acomodo.
La tragedia comenzó cuando, el pasado miércoles, la madre avisó por teléfono a la Policía desde Francia señalando que algo sucedía con su hijo que había desaparecido. La primera versión de las dos mujeres fue que había sido secuestrado. El cúmulo de contradicciones, imprecisiones e incongruencias pronto hicieron pensar a los agentes que las mujeres no decían la verdad.
Acorraladas poco a poco por sus contradicciones, las mujeres admitieron que el niño habría sufrido un golpe, o que se les había caído de forma fatalmente mortal. Asustadas, decidieron tirarlo a un contenedor de basura próximo a un polígono industrial de la ciudad de Valencia.
La Policía tiene fundadas sospechas de que la caída no fue casual. Por ello, las dos mujeres permanecen detenidas. Pesa sobre ellas la terrible sospecha de que fueron capaces de asesinar al niño para, de este modo, quitarse el «estorbo» de en medio.
Desde las cuatro de la madrugada de ayer agentes de la Policía Judicial del Cuerpo Nacional rastrean palmo a palmo el vertedero de Aldaia. La magnitud de la búsqueda es tal que los agentes solicitaron el apoyo de los Bomberos de Valencia que enviaron varias unidades. También están usando perros adiestrados para la localización de personas.
Durante la tarde de ayer, los agentes se desplazaron al vertedero de Dos Aguas, ya que en el de Aldaia no aparecían rastros, aunque quedó un retén en el primero. La Policía busca un «carrito», presumiblemente de bebé aunque podría ser de la compra, y en su interior, el cadáver del niño.
La Guardia Civil se incorporó ayer a las labores de rastreo.
La madre del niño, que fue avisada en cuanto se supieron los hechos, volvió rápidamente de Francia y, al parecer, ayer ya estaba en Valencia. Del padre parece ser que no constan datos.
La investigación la dirige la titular del Juzgado de Instrucción número 15 de Valencia, que casualmente es el que instruye el caso Emarsa. Se trata de una magistrada de adscripción territorial, es decir, de refuerzo, ya que el titular, Vicente Ríos, está dedicado en exclusiva a la extensísima causa del presunto saqueo de la depuradora de Pinedo.
Cuando se halle el cuerpo del niño, se le practicará la autopsia para aclarar la circunstancias de su muerte, pero todo hace pensar que ésta fue violenta, y las sospechas de la Policía apuntan hacia la dos mujeres detenidas o, al menos, hacía alguna de ellas.
Un registro penoso y muy laborioso
Los desechos urbanos que desde las plantas de residuos se envían a los vertederos llegan compactados en grandes camiones. No están «sueltos» sino en enormes balas cúbicas que la Policía comenzó ayer a romper con la ayuda de una pala excavadora para revisarlas minuciosamente en búsqueda del terrible hallazgo, que al cierre de esta edición aún no se había producido.
La extensión de los dos vertederos es vasta, pero el acumulo de residuos se hace de manera ordenada y más o menos se tiene acotada la zona donde se arrojaron las balas de basura que se recogieron la noche del miércoles.
Las imágenes de la Policía en el vertedero recordaban ayer las de otro brutal asesinato, el de Marta del Castillo, cuyo cuerpo también se buscó en un vertedero y, a día de hoy, sigue desaparecido.

