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viernes, 19 diciembre 2014
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La Razón

Hollande adelanta la jubilación a los 60

  • A cuatro días de las elecciones, enmienda la gran reforma de Sarkozy. La derecha critica los «regalos» y alerta de una subida de impuestos

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Hollande, ayer, durante un acto en Normadía  por el 68º aniversario del día D. La lluvia, como ya ocurrió en su investidura, acaparó protagonismo
Hollande, ayer, durante un acto en Normadía por el 68º aniversario del día D. La lluvia, como ya ocurrió en su investidura, acaparó protagonismo

PARÍS- Es la primera gran brecha abierta en una de las reformas estrella que marcó el mandato de Nicolas Sarkozy. También una de las principales promesas de campaña de François Hollande, que siendo candidato fijó entre sus prioridades más inmediatas la modificación de la reforma de las pensiones aprobada por los conservadores en 2010 y que alargaba a 62 años la edad de jubilación.

A sólo cuatro días de las elecciones legislativas, en las que Hollande buscará una mayoría parlamentaria para su Gobierno, el presidente socialista se ha lanzado a la caza del voto popular dando una dentellada al legado de su antecesor, que muchos en las filas de la izquierda consideran «injusto» socialmente.

La medida retoca sólo parcialmente la gran reforma del sistema de pensiones, restaurando la posibilidad de jubilarse a los 60 años para aquellos que comenzaron a trabajar y cotizar antes de los veinte y cuentan con todos sus años cotizados. Es decir, 41 anualidades o 166 trimestres, lo que les permitirá retirarse con una pensión completa antes de la edad que estipula la ley de Sarkozy.

Este gesto a favor de quienes entraron precozmente en el mercado laboral y, con frecuencia, en condiciones difíciles, afectará a unos 110.000 franceses por año y su coste será de 1.100 millones de euros en 2013, según precisó la nueva ministra de Asuntos Sociales, Marisol Touraine, que ayer presentó el texto en el Consejo de Ministros, y que será adoptado por decreto sin necesidad de esperar a la constitución del próximo Parlamento.

«Es una medida de justicia que concierne a quienes han resultado más duramente penalizados por la reforma de 2010», precisó la responsable del departamento, que cifró en 3.000 millones el coste de la medida en 2017, 2.000 millones menos de los 5.000 anunciados previamente. Según el Ejecutivo, no se trata de una medida que lastrará el actual régimen de pensiones ni sus fondos porque está «completamente financiada». De hecho, para compensar esa jubilación anticipada se aumentarán en 0,1 puntos las cotizaciones para este seguro de vejez que abonan tanto trabajadores como empresas. Un incremento anual que se ha limitado a un techo de 0,5 puntos repartidos equitativamente entre empleador y empleado.

Además, esta modificación, que entrará en vigor a partir del 1 de noviembre, tiene en cuenta la situación de dos colectivos para quienes los sindicatos habían reclamado un gesto en su favor. Así, tanto los parados de larga duración de más de 55 años y próximos a la jubilación como las mujeres con tres o más hijos que a lo largo de su carrera profesional hayan tenido que interrumpir su vida laboral con bajas por maternidad, podrán contabilizar 2 trimestres extra en el cómputo total de sus anualidades.

Criticada por la patronal gala, que cree que recuperar la jubilación a los 60, en algunos casos, es «preocupante para la continuidad financiera de los regímenes de pensiones y la competitividad de las empresas», la medida recibió también las andanadas de la conservadora UMP. Desde el partido del ex presidente Sarkozy reprochan al nuevo Gobierno socialista la adopción, por decreto, de una batería de propuestas económicas y presupuestarias, como el aumento del salario mínimo o de las ayudas escolares para la próxima temporada, que no hacen sino agravar la situación de las cuentas públicas. «Regalos electorales», según Jean-François Copé, secretario de la formación, que ha evaluado en 20.000 millones de euros en cinco años el coste de estas medidas.

La de las pensiones es sin duda la más onerosa en un momento en el que la Comisión Europea mira con escepticismo el programa económico de Hollande, generoso en gastos y parco en ajustes. Aunque la austeridad podría imponerse en Francia tras las  legislativas, cuya primera vuelta se celebra este domingo.

Si bien los sondeos son favorables al bloque de izquierdas – cerca del 46%– y la perspectiva de una cohabitación con los conservadores parece improbable, la mayoría absoluta podría resistírsele al Partido Socialista, que obtendría entre un 30-32% de los votos, al igual que la UMP. El Frente Nacional de Marine Le Pen lograría un 14-15%, aunque sus posibilidades de conseguir algún diputado parecen mínimas, según los analistas. La descomposición de la derecha que preveía la ultraderechista no se ha producido, lo que dificulta que sus candidatos puedan imponerse.

Para alcanzar los 289 escaños necesarios para tener las manos libres, el PS podría verse obligado a contar con sus socios ecologistas y radicales –con los que ha pactado unas 80 circunscripciones– y en menor medida con el Frente de Izquierdas de Jean-Luc Mélenchon, que aspira a un grupo parlamentario propio y a hacer de oposición a sus vecinos de izquierda. El líder de los comunistas, aunque descarta entrar en el Gobierno de Hollande, tampoco se presenta como un adversario.

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