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sábado, 26 julio 2014
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La Razón

Europa

Hollande contra la abstención

  • La baja participación que auguran los sondeos es una de las claves de los comicios de mañana. Los socialistas se perfilan como favoritos, pero aún deben luchar por lograr la mayoría absoluta

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Hollande se enfrenta mañana a su tercera cita con las urnas en poco más de un mes
Hollande se enfrenta mañana a su tercera cita con las urnas en poco más de un mes

París- Aunque apenas hay dudas de que François Hollande contará con la mayoría parlamentaria necesaria para respaldar las acciones de su Gobierno, el presidente francés no ha dejado de hacer un llamamiento a la participación en vísperas de la primera vuelta de las elecciones legislativas que se celebra mañana. De hecho, el nivel de afluencia a las urnas es una de las claves de estos comicios que, tradicionalmente, suscitan menos entusiasmo que las presidenciales y, sobre todo, desde que tras la reforma de 2002 suceden con un mes de diferencia a la elección del jefe del Estado. Cuatro citas electorales en apenas un mes y medio es la mejor manera de disuadir a un electorado que, por otra parte, considera en buena medida que la partida ya está decidida.

La lógica quiere que las legislativas sean una confirmación de las presidenciales. Una coherencia que parece constatarse a la luz de los sondeos. Todas las encuestas prevén una victoria de la izquierda en su conjunto pero son menos unánimes a la hora de predecir la mayoría absoluta del Partido Socialista a la que Hollande ha llamado claramente.

«Para poder conducir ‘el cambio' les pido que me concedan una mayoría amplia, sólida y coherente», exhortó este jueves durante una visita el recién elegido presidente galo, su única incursión prácticamente en una campaña que ha estado copilotada por su primer ministro, Jean-Marc Ayrault, y la número uno de los socialistas, Martine Aubry, que pretende suplir su frustración de no ser nombrada jefa del Ejecutivo, con manejar las riendas desde el partido del futuro grupo socialista en la Asamblea Nacional. Una manera de ejercer un contrapoder en el seno mismo del Gobierno.

Para obtener dicha mayoría, los socialistas, junto a sus aliados del Partido Radical de Izquierdas,  necesitarían ganar en la segunda vuelta, al menos, 289 escaños. Sólo un sondeo pronostica ese resultado a partir de proyecciones realizadas en función de las previsiones de la primera vuelta según las que el PS, con un 32% de los votos, empataría mañana con la conservadora UMP, pero se impondría en la segunda ronda ampliamente gracias al voto del electorado de izquierdas, que en su conjunto representa un 46%. La dificultad para la derecha, que espera limitar los daños y que tocaría techo en el 35-36% tras la derrota en las presidenciales, es su falta de reserva de votos pues la UMP se ha negado históricamente, salvo en excepciones muy locales, a pactar con la extrema derecha.

Lo más probable, sin embargo, es que los socialistas deban recurrir al apoyo de sus actuales socios de Gobierno, los ecologistas, con quienes ya han negociado algo más de 60 circunscripciones y que podrían obtener entre 13 y 16 diputados. En el peor de los casos – pues es el escenario que Hollande quiere evitar– tendrían que acudir a pactos con el Frente de Izquierdas de Jean-Luc Mélenchon, lo que exigiría importantes concesiones en términos de programa político. Así, las estadísticas pronostican un nivel de abstención sensiblemente alto que podría superar el 40%. Un escenario que perjudica a todos los partidos, derecha como izquierda, pero en particular al ultraderechista Frente Nacional, cuyos candidatos podrían verse en dificultades para pasar a la segunda vuelta.

Según la regla, se califican los dos primeros más votados y todo aquel que supere el 12,5% de los electores inscritos. Un umbral que con una alta abstención como la prevista para este domingo supone obtener un 20-21% de los votos. De ahí el llamamiento de Marine Le Pen, que se bate en un duelo altamente mediático con el candidato de los comunistas, Jean-Luc Mélenchon, por la misma circunscripción, y que ayer pedía «solemnemente» a su electorado que se movilice masivamente. Porque de la participación depende el mantenimiento de sus candidatos. De este modo, la presidenta del FN, al que las encuestas dan un 15% de votos en la primera vuelta, aspira a protagonizar junto a sus oponentes más de un centenar de triangulares (calificación de tres candidatos) que podrían ser, por la dispersión del voto en el bloque de derechas, letales para la ex gobernante UMP.

También pretende entrar en la Asamblea Nacional, donde la extrema derecha está ausente desde 1988, pero la falta de apoyos hace difícil que un candidato frontista pueda imponerse a uno de la derecha o de la izquierda en caso de duelo o de triangulares.


Cómodo en la Asamblea Nacional
Hollande ha centrado sus esfuerzos en la última fase de la campaña en destacar la importancia de lograr la mayoría absoluta. En caso de hacerlo podría gobernar con  más comodidad y sacar adelante todas sus propuestas en la Asamblea sin necesidad de pactar con otros partidos de izquierdas.  Mañana empezará a medir el nivel de su victoria.

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