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miércoles, 01 octubre 2014
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La Razón

Murcia

Tres décadas de ilusiones compartidas por Ramón Luis Valcárcel

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Ramón Luis Valcárcel Siso
Ramón Luis Valcárcel Siso

La promulgación y entrada en vigor, tal día como hoy hace treinta años, del Estatuto de Autonomía de la Región de Murcia marcó el punto de partida de la más trascendente empresa colectiva desde un punto de vista político e institucional llevada a cabo por las gentes de nuestra tierra: la constitución y posterior desarrollo de la Comunidad Autónoma de la que hoy celebramos el trigésimo aniversario. Aquel inolvidable miércoles 9 de junio de 1982, los murcianos nos adentrábamos por una senda hasta entonces desconocida, cuyo itinerario emprendimos ligeros de equipaje; apenas un mapa trazado sobre dechados de ilusión y nuestra esperanza en un futuro mejor como única brújula.

Contábamos también con otra herramienta fundamental para culminar con éxito el camino que nos habíamos marcado, como fue el consenso; ese diálogo franco y leal desprovisto de intereses, servidumbres y oportunismos que siempre nos acompañó durante aquellos pasos previos en los que se definió el contenido legal sobre el que habría de alzarse la estructura institucional de nuestra recién nacida experiencia autonómica. Porque, sin duda, la virtud que más sobresale de cuantas distinguen a nuestro Estatuto de Autonomía, que no son pocas, reside en el hecho de que su concepción y nacimiento fuesen fruto de la concordia y la buena voluntad de todas las partes implicadas en su redacción en un periodo de nuestra historia marcada por la generosidad política, el sentido común y la altura de miras.

En su preámbulo, el texto aprobado en las Cortes Españolas y sancionado por Su Majestad el Rey proclama «la libertad, la justicia y la igualdad» como los valores superiores de la vida colectiva del pueblo de la Región de Murcia, y expresa asimismo la voluntad de avanzar «por una vía de progreso que asegure una digna calidad de vida para todos los que viven y trabajan en nuestra Comunidad Autónoma».

También recoge el compromiso de la entonces naciente Administración Autonómica para impulsar el desarrollo de las comarcas de la Región «sobre la base de unas relaciones armónicas que permitan terminar con los desequilibrios regionales internos». Treinta años después, hemos de congratularnos de que buena parte de las buenas intenciones y loables deseos expresados por quienes redactaron en su día el Estatuto son una realidad o están más cerca que entonces de serlo.

Si de algo hemos de sentirnos orgullosos todos los murcianos es de la madurez cívica y política demostrada a lo largo de estos últimos treinta años por la inmensa mayoría de nuestra sociedad, que salvo contadas excepciones muy significativas y por todos conocidas, se ha traducido en un auténtico ejemplo de convivencia democrática y de unión, por encima de las banderas e ideologías, en todos aquellos asuntos de interés prioritario para la Región, como, entre otras, la gran mejora experimentada por las infraestructuras, los denodados esfuerzos para poder garantizar ese agua que tanto necesitan nuestra población y nuestros campos, la sostenibilidad y desarrollo de nuestras políticas sociales o, últimamente, el compromiso colectivamente asumido con la reconstrucción total de esa Lorca que todos los murcianos llevamos en nuestro corazón tras los terremotos de mayo de 2011.

Pero este apasionante proyecto, que se inició hace más de tres décadas partiendo del consenso y de anteponer lo de todos a lo propio, no se detiene, no ha concluido, sino que sigue siendo una idea viva que exige de la implicación diaria de todos para seguir creciendo y mejorando. Cada uno de los habitantes de la Región de Murcia hemos contribuido, en mayor o menor medida, al establecimiento y posterior desarrollo de nuestro modelo autonómico; somos partícipes de los aciertos, y también de los errores -si es que los hubiere-, de un modelo que, siendo susceptible de muchas mejoras y reformas, ha cumplido con honores la misión para la que fue creado, de manera libre y voluntaria, por las gentes de esta tierra.

En estos tiempos de crisis, hemos de potenciar aquello que más nos une. Hoy, como ayer, el Estatuto de Autonomía de la Región de Murcia constituye la mejor hoja de ruta, la que nosotros mismos nos hemos dado democráticamente para decidir nuestro presente y construir un mejor porvenir para todos. Frente a las dificultades que se nos presentan en el camino, tenemos que seguir compartiendo aquellas mismas ilusiones y esperanzas que hace treinta años alumbraron el Estatuto de todos y que hoy siguen más vigentes que nunca; esos principios y valores que hacen de la nuestra una sociedad unida, responsable, trabajadora, generosa y solidaria que no mira atrás sino al futuro, muy consciente de todo lo logrado hasta ahora pero aún más de lo mucho que todavía queda por conseguir.

Ramón Luis Valcárcel Siso, presidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia

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