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lunes, 28 julio 2014
18:26
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La Razón

Medio Ambiente y Biodiversidad

El «calentón» pierde a las polillas macho vírgenes

  • El olor de las hembras hace que las mariposas nocturnas macho sin experiencia tomen el vuelo antes de tiempo, al confundir la excitación sexual con estar calientes para volar
     

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El «calentón» pierde  a las polillas macho vírgenes
El «calentón» pierde a las polillas macho vírgenes

Hay personas que se lanzan demasiado rápido a tener una relación, pero en el caso de las polillas este «atrevimiento» puede poner en apuros sus propias vidas. Investigadores de la Universidad de Utah, en EE UU, han descubierto que, cuando una polilla macho virgen recibe una bocanada del «aroma» del sexo femenino, comienza a calentar sus músculos de vuelo, pero confunde estar excitado con haber calentado lo suficiente como para volar. Este error puede costarle caro.
El estudio, publicado en «Journal of Experimental Biology», ilustra la disyuntiva entre ser rápido para empezar a volar tras una hembra frente al calentamiento de los músculos de vuelo antes de iniciar la persecución. Esta confusión puede hacer que las polillas más lentas en despegar ganen la carrera de la cópula. Lo que recuerda a la fábula de la tortuga y la liebre.
«A pesar de calentarse más rápido, cuando finalmente deciden volar, lo hacen con una temperatura torácica menor. Los músculos del vuelo, que producen la fuerza necesaria para volar, trabajan de distinta manera a diferentes temperaturas; y esto hace que la baja temperatura torácica con la que los machos estimulados parten influya en el rendimiento de estos insectos durante el vuelo», explica a este semanario José Crespo, estudiante de doctorado de Biología de la Universidad de Utah y autor principal del estudio. 
«Si las reservas energéticas son suficientes, a pesar de que el insecto se «apresure» a volar y no llegue a su destino, podrá reposar y después seguir volando. Si la temperatura ambiental es muy baja y/o el viento muy fuerte puede que estos insectos no logren calentar su tórax a la temperatura necesaria para volar. Sería difícil que por esto murieran, pero dependiendo del lugar en el que estén reposando, podrían estar más expuestos a depredadores, como los murciélagos», añade.

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«En muchos insectos, y en las polillas en particular, toda su vida adulta se ve afectada por el olor», afirma Neil Vickers, profesor y presidente de Biología en la Universidad de Utah. Los varones siguen las feromonas para encontrar a las hembras. Entonces ellos tienen lo que Vickers llama «un diálogo de olor» y se aparean. Las hembras, asimismo, utilizan el olor para poner sus huevos en las plantas adecuadas.
En el caso de las polillas macho, «éstas, según las condiciones ambientales, pueden responder al olor de las hembras a kilómetros de distancia», afirma Crespo. De tener éxito, se procederá a la cópula, un acto que en el caso «las polillas, que sólo viven hasta 10 días como adulto, puede durar entre media hora y más de dos horas», concluye Crespo.
 

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