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viernes, 18 abril 2014
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La Razón

Entrevistas y Opinión

Meseta primavera por Ramón TAMAMES

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Meseta primavera
Meseta primavera

Realmente, las lluvias tardías, después de casi ocho meses de muy parcas precipitaciones, han tenido un efecto resurrección en toda la mitad norte de España. Y nada mejor para comprobarlo que recorrer esa parte del país, tal como pude hacer en las dos últimas semanas. Hacía tiempo que no veía un verdor semejante, ya desde las estribaciones del Guadarrama, con la gran muralla natural de La Cabrera; para vislumbrar, después, el Valle del Lozoya, todavía con manchas de nieve en el macizo de Peñalara, con ruidosas aguas fluyendo al río Lozoya, del que bebemos todos los madrileños con fruición, procedente de un Canal de Isabel II que nunca debería privatizarse.
Siguiendo para el norte, la ruta que va desde Aranda de Duero hasta Nájera, atravesamos la provincia de Burgos y la propia Rioja, que nos ofrecen la panorámica de una España silvestre, de belleza recogida, que cala en el alma: muy baja densidad de población, grandes espacios abiertos y toda clase de boscajes entreverando las siembras: encinas, robles, sabinas, enebros, hayas, pinares de silvestris; y otros especímenes que van ganando en fuerza, por la disminución del pastoreo y la casi total desaparición del consumo de leñas.
Una vez más, he podido comprobar la capacidad de recuperación de la naturaleza, en términos de salvación de las cosechas de cereales, y de pastos para una cabaña de la más alta calidad en su oferta para los asados; por ejemplo, en el Mesón del Pastor, de Aranda, donde, como diría un portugués ofrecen: «O meior cordeiro do mundo».
A los que se sienten más o menos estresados por la agitada vida de urbanitas, nada como recomendarles una escapada. Recordando, una vez más, aquello de que «las ciudades están en medio del campo». Sin necesidad de hacer un nuevo «menosprecio de la Corte y elogio de la aldea».
 

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