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jueves, 02 octubre 2014
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La Razón

Noticias Eurocopa 2012

España salva un punto con Italia y a Torres le falta el gol

  • Sorprendió el equipo de Prandelli, ambicioso y mandón, frenado por Casillas en el primer tiempo. Marcó Di Natale y empató Fàbregas

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Mejor que en el Mundial, aunque peor de lo previsto, quizás. España empieza la Eurocopa de Polonia y Ucrania en Gdansk con un empate frente a Italia. Mal, si lo que se apreciaba en el horizonte de la campeona continental era el triunfo, siempre escurridizo –seguro que los italianos están más contentos que los españoles–; y bien porque hubo que remontar y con el marcador en contra «La Roja» actuó sin complejos y mereció en la segunda mitad lo que fue incapaz de construir en la primera. La respuesta al gol de Di Natale (min 60) fue rápida y pertinaz, con el empate de Cesc sólo cuatro minutos después. Hasta el minuto 64 no le salió a España lo que pretendía desde que empezó el partido. El falso ariete, Fàbregas, tenía que marcar y marcó. Ya con Torres en el equipo, aumentaron las ocasiones, más no cristalizaron, por precipitación, por falta de puntería y porque el contrario, la selección «azzurra», cuidado, también juega.

Finalizado el primer tiempo, el monumento al soldado conocido se lo levantaron a Iker Casillas, héroe de carne y hueso, con aureola de salvador, frustración transalpina. Ganó a Buffon por cuatro paradas a ninguna; luego España tenía un problema. Y muy serio. Sabía a lo que tenía que jugar, pero no le salía. Intentaba apoderarse del balón y lo perdía; procuraba dominar y era dominada; y cuando pisaba el área contraria, o las inmediaciones, chocaba, indefectiblemente, desesperantemente, contra un bosque de piernas.

Italia también se esmeraba en lo suyo, cerrarse atrás cuando era conveniente y contragolpear a la velocidad del rayo, de tal forma que Cassano y Balotelli parecían peligrosos, y lo eran, mientras que Silva e Iniesta disparaban con la ilusión de evitar el muro; pero la zaga italiana no era permeable y tapaba a Cesc. Ni una facilidad.

Apostó Vicente del Bosque por el falso delantero centro y jugó sin referencia arriba frente a los tres centrales de Prandelli, cómodos siempre  y siempre acompañados por tres o cuatro compañeros cuando tocaba achicar; de ahí que Buffon viviera casi todo este tiempo en la gloria. Si algo saben hacer los italianos es cerrarse, con todas las de la ley, sin disimulos; pero éstos también saben estirarse, multiplicarse, acentuar la solidaridad, arriba y abajo, y presionar en vanguardia hasta elevar a Casillas a los altares, al desviar sendos disparos de Pirlo –falta venenosa–, de Cassano, de Marchisio y, en el minuto 45, el cabezazo de Motta, genuino paradón.

Funcionaba de maravilla el acordeón italiano mientras la orquesta española desafinaba. Casillas paraba, era el mejor de su equipo, e Iniesta procuraba abrir vías de penetración con escasa fortuna. Él era más rápido que sus compañeros, mucho más que Xavi y que Alonso, de quienes siempre se espera el plus, ese pase preciso, ese toque de distinción que desequilibre. Congeniaba sobre todo con Silva, y Silva sólo veía camisetas azules a su alrededor, y piernas en cada disparo. La convicción «azzurra» era superior a las pretensiones «rojas», limitadas y sorprendidas. Así terminó el primer tiempo, con Italia dominadora contra pronóstico y España dominada en demasiadas facetas del juego.

En el primer tiempo se echó en falta la presencia de un delantero centro en la Selección, alguien capaz de fijar a la zaga contraria y de servir de referencia; también una mejor circulación de la pelota. Sin embargo, el segundo se inició sin cambios, ni de sistema ni en la alineación; sin embargo ahora España empujaba más y mejor. Pero corría más riesgos. Cesare Prandelli sabía que los españoles no se iban a conformar con el empate y después de que Balotelli se durmiera, gracias a Dios, le relevó por Di Natale. Llevaba el delantero del Udinese tres minutos en el campo y marcó. Apareció Pirlo, siempre él, pase de artista, y Casillas nada pudo hacer para evitar el gol. El tanto de Di Natale tuvo el efecto de unas banderillas negras. Si hasta ese instante Buffon vio las orejas al lobo, a partir de ahí percibió también sus colmillos.

Calentaba Navas en la banda cuando Silva, por fin, acertó a filtrar un centro entre los defensas que Cesc, por fin, remató con acierto pleno. Si Casillas nada pudo hacer para detener el tiro de Di Natale, a Buffon le sucedió algo parecido con el de Fàbregas. Así, con empate a uno, Del Bosque optó por cambiar: Navas por Silva. Ahora España entraba por la banda derecha, como un puñal, pero le faltaba el rematador genuino, y Torres ocupó el lugar de Cesc.

Con Navas y «El Niño» el partido cambió radicalmente, se sucedieron las ocasiones en la portería de Italia, abrumada por la marea roja. Los centros del sevillano producían pavor o saques de esquina. Sólo faltó que Torres acertara. Ganaba la espalda a los defensas, corría más que ellos, pero a la hora de la verdad el control se le iba largo o el balón alto, cuando todo el mundo cantaba gol. Fue la gran ocasión del minuto 85; Fernando pudo pasar a la derecha a Navas, solo, pero optó por chutar y la vaselina, encomiable, salió una cuarta por encima del larguero. Fin del partido: Italia presentó credenciales, pero España no retiró las suyas. Después de todo, el experimento del falso 9 no salió mal: marcó Cesc Fábregas, el 1-1.


Ficha técnica

1 - España: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Piqué, Jordi Alba; Busquets, Xabi Alonso, Xavi, Iniesta, Silva (Navas, m.65); y Cesc (Fernando Torres, m.74).
1 - Italia: Italia juega con: Buffon; Giaccherini, Chiellini, De Rossi, Bonucci, Maggio; Marchisio, Thiago Motta (Nocerino, m.89), Pirlo; Cassano (Giovinco, m.65) y Balotelli (Di Natale, m.56).
Goles: 0-1, m.60: Di Natale. 1-1, m.64: Cesc.
Árbitro: Viktor Kassai (HUN). Amonestó a Jordi Alba (67) y Arbeloa (84) y Torres (84) por España; y a Balotelli (37), Bonucci (67), Chiellini (79) y Maggio (89) por Italia.
Incidencias: encuentro correspondiente a la primera jornada del Grupo C, disputado en el estadio Arena Gdansk, ante la presencia de 39.000 espectadores. Estuvieron en el palco de honor los Príncipes de España, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy, el presidente de Uefa Michel Platini y el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) Ángel María Villar, entre otras personalidades.

 

 

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