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jueves, 24 abril 2014
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La Razón

Columnistas

Hacia el séptimo por Nacho Villa

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Nadal, como gran campeón, es patrimonio del deporte español. No puedo evitar reconocer que Nadal –madridista confeso– es uno de mis deportistas favoritos. Lo es por su forma de entender el deporte con tesón, perseverancia y esfuerzo. Es un talismán para todos.
Ante su posible séptimo título en Roland Garros, hay que decir que nunca la lluvia en una final así ha podido ser tan bien recibida. Rafa comenzaba ganando la final con comodidad, dominando por dos sets a cero. Luego llegó la reacción de Djokovic y el parón por la lluvia, que por el momento ha dejado a Nadal a las puertas de su séptimo título mosquetero.
Nadal empezó fuerte, contundente, con seguridad, rápido y sin fisuras. Más tarde, el serbio reaccionó y  lo  hizo con el carácter del que alardea. Una reacción preocupante, que empezaba a prolongarse en el cuarto set. Y en esas llegó la lluvia. Esa lluvia que hay veces que rompe el ritmo, en otras ocasiones llega providencial para frenar lo que se convertía en una avalancha peligrosa.
La lluvia le ha venido muy bien a Rafa. Ha demostrado en la primera parte del partido estar en gran forma. La lluvia imprevista ha llegado como parte de la estrategia. El parón puede y debe cambiar el signo del partido. Ahora el éxito llegará en lunes. Pero seguro que llegará. Haciendo historia.

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