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domingo, 21 diciembre 2014
02:16
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La Razón

El análisis el discurso: Palabras coherentes por Fernando Vilches

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Si algo hay que decir de este presidente del Gobierno, es que no miente, que se cree lo que dijo al ser investido y que sigue fiel a sus principios, con la que está cayendo. Otra cosa es la forma en que el PP ha hecho las cosas, cómo las ha comunicado y esa manía de silenciar a los mejores comunicadores del partido ante la opinión pública. En aquel discurso, Rajoy dijo una verdad inapelable: «Para nadie es un secreto que vamos a gobernar en la más delicada coyuntura en que se haya encontrado España en los últimos treinta años». Los hechos sucesivos le han dado la razón. Ha vuelto a elegir cuidadosamente las palabras, pero éstas transmiten que quien las pronuncia se las cree: para él, como para aquel presidente de Estados Unidos, lo importante ahora «es la economía, estúpido», es decir, contener el déficit público y privado español, esperar a que cause efecto la «reforma laboral» y, por último, sanear el sistema financiero para llegar a su objetivo fundamental: creación de empleo. Por ello, aquellas proféticas palabras en las que dibujaba un panorama sombrío y una grave situación, que él fijaba en la «sangría del paro, pérdida de empleos constante y déficit público elevado», han evitado la sorpresa ahora a los españoles. Sí hay una novedad para él: la enfermedad del sistema financiero, que es a la economía lo que «el sistema circulatorio al cuerpo humano», es mucho más grave de lo previsto. Porque, como ha señalado Rajoy, «Sin crédito, no hay inversión; sin inversión, no hay empleo; y sin empleo, la gente no puede trabajar y, además, las administraciones no tienen ingresos y no pueden sostener los servicios públicos». Ahora toca pedir responsabilidades a los que han gestionado este sistema. Desde el gobernador saliente del Banco de España hasta la más modesta caja de ahorros.

Fernando Vilches
Director del departamento de Lengua Española en la URJC

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