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viernes, 24 octubre 2014
08:05
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La Razón

Sucesos

Ruth Ortiz regresa a la «finca de la sospecha»

  • José Bretón y su mujer no se cruzaron en «Las Quemadillas», pese a coincidir durante más de dos horas

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Córdoba-  El esperado encuentro entre José Bretón y Ruth Ortiz en la finca de «Las Quemadillas» finalmente no se produjo ayer, a pesar de que ambos coincidieron durante más de dos horas en la zona. Así lo confirmó a LA RAZÓN el abogado de Bretón, José María Sánchez de Puerta.

Pese a todo, la expectación en la finca de Las Quemadillas era máxima en la mañana de ayer. Más de veinte periodistas se agolpaban en la puerta de la vivienda en busca de alguna novedad. La puerta, precintada por la Policía, tenía dos imágenes de Ruth y José, de seis y dos años, desaparecidos el pasado 8 de octubre, y esperaba a que los investigadores la blanquearan, por tercera vez en ocho meses, en busca de nuevas evidencias.

Al filo de la una de la tarde, seis furgones y varias unidades motorizadas, en un dispositivo de una veintena de agentes, llegaron a la finca para desalojar a la Prensa y establecer un perímetro de seguridad de cien metros a ambos lados de la calle. El juez instructor, José Luis Rodríguez Lainz, harto de las filtraciones de las últimas semanas, puso todo su empeño para que la investigación se mantuviera en secreto, prohibió a los medios de comunicación la grabación y captación de imágenes del recinto durante las tareas de rastreo y aleccionó a todos los vecinos de la zona para que no dejaran pasar a nadie a sus viviendas. A las 16:40 horas llegaron los padres de Bretón, el juez, Ruth Ortiz y sus hermanos Estanislao  y Obdulia.

Diez minutos después llegó todo el dispositivo policial. Seis vehículos del grupo operativo  de intervenciones técnicas, Policía científica, judicial y unidades de inspecciones oculares pasaron sin detenerse junto a la Prensa. A las 16:52 horas el furgón policial con José Bretón a bordo se detenía en un taller de coches colindante con la finca. Durante diez minutos pudo ver a sus padres, bajo la supervisión del juez. Mientras tanto, Ruth aprovechó para echar un vistazo por la finca y detallar a los agentes los posibles cambios detectados. El esperado encuentro no se produjo. Pocos minutos después de llegar, mientras la puerta se abría para dar paso al furgón de su marido, Ruth salió de la finca para no encontrarse cara a cara con él. Al mismo tiempo, los abuelos paternos se alejaban de su casa a pie. Las tareas de búsqueda ya estaban en marcha. Eran las 17:30 horas y el termómetro superaba los 30 grados. Una máquina excavadora esperaba fuera del recinto preparada para entrar en cualquier momento para remover la tierra. Dentro, la Policía volvía a registrar la vivienda. Una hora después, Ruth Ortiz entraba por segunda vez. Después de examinar la finca, accedió la vivienda. A las 19:05, acompañada en todo momento por su hermano y el juez, salieron a la terraza de la segunda planta para examinar la finca desde arriba y señalaron una zona de naranjos cercana a la casa. Podía ser una pista, pero había que esperar. El juez, ya en solitario, se asomó dos veces más para volver a examinar desde lo alto la zona señalada por Ruth.

El magistrado tiene el convencimiento de que Bretón planeó la desaparición de los niños durante un mes y que durante las más de cuatro horas que pasó en la finca el día de la desaparición, pudo esconderlos en un habitáculo construido para la ocasión. Otra de las zonas que debían ser examinadas era la parte trasera de la casa, en la que en la primera inspección, el 10 de octubre, detectaron que había una pequeña porción de terreno que había sido regada recientemente.

Los testimonios de Ruth y de su hermano eran una de las piezas claves de esta tercera visita a «las Quemadillas». Ruth vivió durante dos años en una vivienda aneja a la casa principal y su hermano hizo numerosas visitas durante el año que curso Veterinaria en Córdoba. La expectación fue creciendo con el paso de las horas y los medios de comunicación se multiplicaban con la intención de captar una imagen de Ruth y Bretón juntos. De hecho, una avioneta sobrevoló la zona durante cerca de una hora. Dentro de la finca, los investigadores analizaban la zona. Para ello, contaban con un equipo de georradares mas sofisticados que los utilizados el pasado 20 de noviembre. En aquella ocasión, los equipos utilizados solo podían rastrear movimientos de tierra u objetos enterrados a una profundidad máxima de 26 centímetros. En caso de no encontrar nada, estaba previsto aprovechar esta tecnología para volver a rastrear en algunas zonas de Guadalquivir.

El juez no tiene prisa por acabar y durante los próximos días seguirá buscando alguna pista para dar con los pequeños. El abogado defensor, José María Sánchez de Puerta, espera acabar antes del viernes, momento en el que esta previsto el careo entre Bretón y el primo de Ruth Ortiz, que defiende que el padre de los niños le confeso el asesinato en prisión, versión desmentida por el propio Bretón.

De no lograr avances significativos la búsqueda puede alargarse hasta la próxima semana. Hay que descartar todas las posibilidades y eso, lleva tiempo.


Tecnología punta para una búsqueda meticulosa
Los investigadores analizaron ayer la zona. Para ello contaban con un equipo de georradares más sofisticados que los utilizados en la búsquedad del pasado 20 de noviembre. En aquella ocasión, los equipos utilizados sólo podían rastrear movimientos de tierra u objetos enterrados a una profundidad máxima de 26 centímetros. En la finca ayer había un dispositivo del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT) de la Policía Nacional y una excavadora que será utilizada hoy para remover tierra dentro de la finca para buscar algún indicio sobre el paradero de los menores. Estas diligencias se llevan a cabo en un intento definitivo del juez para acumular nuevos indicios que que permitan imputar a Bretón de Bretón antes de la declaración que está prevista del próximo viernes 15 de junio. Ese mismo día está previsto un careo entre Bretón y el primo de Ruth Ortiz, Juan David, a quien supuestamente el padre de los menores confesó el estado y el paradero de los menores desaparecidos.

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