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viernes, 24 octubre 2014
03:32
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La Razón

Columnistas

Éxito español por José María Marco

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La primera lección que se puede sacar de lo ocurrido la semana pasada, hasta que las instituciones de la Unión Europea desbloquearon el préstamo a los bancos españoles, es la importancia de España en la economía mundial. Los españoles deberían empezar a ser conscientes de una vez por todas que la suya es la cuarta economía de la eurozona y que su derrumbamiento provocaría el hundimiento del euro, el de todo el edificio institucional de la Unión y, también, el de la economía norteamericana y con ella –esto es lo más grave, claro está– cualquier perspectiva que tuviera Obama de ganar las próximas elecciones presidenciales. El anterior Gobierno socialista, absorto en su provinciano proyecto republicano para España,  no se dio cuenta de este detalle ni siquiera cuando su presidente recibió la llamada del inquilino de la Casa Blanca. Rajoy, en cambio, lo ha utilizado desde el primer momento para dejar bien claro que un país como España no se puede prestar a que los burócratas europeos vengan a hacer con él experimentos de manual.

La importancia de España y las reformas ya realizadas eran las principales bazas de negociación para que la democracia en España no naufragara con una intervención que habría significado que los españoles no sabemos gobernarnos a nosotros mismos. Queda mucho por hacer: mucho por liberalizar, mucho por flexibilizar, mucho por dejar de gastar. Aun así, lo importante es que se haya desbloqueado el préstamo sin imponer a nuestro país condiciones políticas. Rajoy ha aguantado la tensión y nos toca a nosotros resolver la situación.

Parece que hay mucha gente, en España y fuera de aquí, que habría preferido que fueran otros los que hicieran este trabajo. La situación recuerda en parte la que se produjo en 1996, cuando el Gobierno de Aznar, recién llegado al poder, se negó a dejar pasar la oportunidad de que España formara parte de los países creadores del euro. Se oyeron entonces muchas voces que afirmaban que aquello era imposible. Entre ellos había personas bien intencionadas, de las que pensaban y siguen pensando de buena fe que España es un país poco capaz… un problema, en resumidas cuentas. Es una larga tradición, bien cultivada en muchos círculos, en especial en aquellos que aspiran a dirigir la opinión pública.

Otros sectores, más crudamente, temían que la entrada en el euro consolidara al PP en el poder, que es lo que ocurrió. Lo consolidó porque aquel hecho significaba hacer reformas que de otro modo se habrían postergado. Como entonces –y sin duda todavía más que en aquellos años– lo conseguido ahora es un paso más en un camino mucho más largo. Es de desear que el impulso continúe y que prosigan las medidas reformistas que han hecho posible este éxito.

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