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sábado, 22 noviembre 2014
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La Razón

Madrid

Interior apartará a los inmigrantes con antecedentes

  • Jorge Fernández visita por primera vez con la Prensa el CIE de Aluche

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El ministro del Interior visitó ayer el CIE de Madrid. El locutorio, una de las habitaciones con litera, las maletas donde guardan las pertenencias de los inmigrantes y las cocinas
El ministro del Interior visitó ayer el CIE de Madrid. El locutorio, una de las habitaciones con litera, las maletas donde guardan las pertenencias de los inmigrantes y las cocinas

MADrID- El Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Madrid, en Aluche, abrió ayer por primera vez sus puertas a la Prensa. Después de la polémica de los últimos años, cuando no se permitía la entrada a los medios, y tras el debate de si son o no cárceles de inmigrantes, el ministro del Interior, Jorge Fernández, visitó ayer el centro dejando las puertas abiertas para a la Prensa. Acompañado por el Director General de la Policía, Ignacio Cosidó, del Comisario General de Extranjería, Emilio Baos; los portavoces y la Mesa de la Comisión de Interior del Congreso y distintos mandos policiales, Fernández recorrió las instalaciones del CIE en un ejercicio de «transparencia». Que «nadie pueda dudar de que se garantizan los derechos y las libertades de estas personas». «No tenemos nada que ocultar», dijo. Pero los pasillos y los módulos del CIE estaban ayer vacíos. Sólo se podía ver a algunos internos a través de las cámaras, en el patio. Portones de hierro enrejados cerraban todas las dependencias, con una capacidad para 280 personas ayer se encontraba casi a la mitad de su capacidad: 156 internos. La vida de los internos aquí es simple: sus habitaciones se abren y cierran mediante candados y están compuestas por literas en las que duermen entre 6 y 8 pesonas y un pequeño aseo. Así, los inmigrantes en situación irregular, comparten baño, miedos, confidencias y esperanzas. Pero sólo en el patio pueden mirar al cielo y soñar: desde las habitaciones, dos ventanas con rejas y papel opaco impiden mirar al exterior. También comparten estanterías, en las que ayer reposaba más de un diccionario de español y algún evangelio. El resto de sus escasas pertenencias están guardadas en maletas, en una sala custodiada por la Policía. Vistas de cerca, y pasado el primer momento de claustrofobia, las instalaciones no se encuentran en las pésimas condiciones que denunciaban algunas ONG. La limpieza y el orden son más que aceptables. Lo mismo ocurre con la comida.El menú de ayer fue lentejas, albondigas, aros de cebolla, media barra de pan y una manzana. «Nunca» se cocina con cerdo, aseguran.  Y, para «matar el tiempo», además del patio, una sala de ocio. También disponenen de un locutorio, con teléfonos para hablar con sus familiaresal otro lado del cristal.

El servicio médico había atendido a 36 pacientes. La demanda  asistencial es «muy grande», indicó la responsable, que destacó los «catarros, hongos, alergias y estreñimiento». El nuevo reglamento del Gobierno para los CIE contempla cambiar su denominación por la de «Centro de Estancia Controlada de Extranjeros». Estará dividido en «dos zonas», una para quienes sólo estén en situación irregular en España y otra para los que cuenten con antecedentes. En la actualidad, el 96 por ciento de los internos del centro madrileño tienen este perfil, indicó Fernández. La Policía seguirá ostentando la dirección del CIE, pero con labores de seguridad y otras tareas, como la sanitaria, se externalizarán.

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