Uso de cookies

[x]
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el anáisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies
Ofrecido por:
Iberdrola
lunes, 28 julio 2014
20:21
Actualizado a las 

La Razón

Baloncesto

Otro español en busca del anillo por Juan Antonio Orenga

  • 1
Ibaka celebra una canasta con la camiseta de los Thunder
Ibaka celebra una canasta con la camiseta de los Thunder

Fue hace apenas un lustro cuando apareció el nombre de Serge Ibaka en el panorama baloncestístico español. Un joven físicamente superdotado que llegaba a España, dejando su Congo natal, intentando hacerse un sitio entre los gigantes a través de su humildad y su trabajo. En su primer año no pudo jugar el Campeonato de España junior por problemas con el tránsfer, pero no se desanimó, siguió trabajando y teniendo siempre a su lado una persona fundamental que le ayudó, le guió y lo sigue haciendo: Anicet Lavodrama.

Jugó su primera temporada como profesional ocupando plaza de extracomunitario en una apuesta arriesgada del Hospitalet. Sus saltos no pasaron desapercibidos y el siguiente año pasó a jugar en la NBA. Esa temporada estuvo de puntillas, sin hacer ruido y con pocos minutos en cancha, tratando de aprender en cada entrenamiento lo que otros tardan años.

Su trabajo dio frutos y en su segunda campaña ya fue un pilar básico en minutos y dominio de los tableros. Un día apareció en nuestra Selección con su flamante pasaporte, del que se siente orgulloso: adora España y aquí es donde, cuando llegue su retiro, quiere estar. Parte de su familia vive aquí, de hecho su hermano, junto al de Llull, ha ascendido a la Adecco Plata. Su presencia poco a poco cambió el juego del equipo nacional, con mayor dosis de intimidación, que convirtió la zona en un lugar más peligroso todavía para los rivales. El zenit lo alcanzó en la final contra Francia, donde un cuarto prodigioso, con 5 tapones, fue el punto de fractura de esa final que ganamos.

Ha tenido que aprender rápido y saltándose muchos pasos que para otros son determinantes. Trabajo, trabajo y más trabajo. Este año ha sido pieza fundamental en la  estructura de Oklahoma, dominando los tableros con autoridad y con una aportación ofensiva cada vez mayor. Ingredientes que le convierten en un elemento imprescindible y en un jugador franquicia sobre el que forjar, junto a Kevin Durant, un equipo que domine una época.

Los Thunder tienen material baloncestístico para aspirar a todo y ya lo han demostrado salvando todo tipo de obstáculos en la Conferencia Oeste. Los actuales Lakers y los Mavericks, por muy campeones vigentes que sean, no fueron rival para los de Scott Brooks, que tenían su prueba de fuego ante San Antonio. Los Spurs llegaban después de muchas semanas sin perder y ganaron los dos primeros choques de la serie. Los Thunder demostraron su madurez y potencial ganando cuatro seguidos y barriendo al mejor equipo de la temporada regular. Ibaka, Durant, Westbrook, Perkins, Harden... son nombres más que suficientes para tener opciones en la gran final, que empieza hoy.

Enfrente estarán LeBron y el resto de «beach boys» de Miami, un grupo marcado por la necesidad de éxito de su gran estrella. El factor cancha es para los de Oklahoma, que parten un paso por delante en las apuestas. Hombre por hombre parecen superiores, pero hay que esperar.

Lo que es seguro es que Ibaka será protagonista, un jugadorazo que  sigue siendo el chico humilde que era el día que llegó, y que disfruta de las cosas sencillas con sus amigos. Ese que un día soñaba con estar junto a las estrellas de las que ahora forma parte. Hoy empieza a subir los peldaños de la escalera que le llevará a lo más alto. A tratar de conseguir el anillo de la NBA. Es el segundo español en intentarlo y esperemos que sea también el segundo en conseguirlo. Mucha, mucha suerte, amigo.

Vídeos

  • 1