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miércoles, 01 octubre 2014
10:13
Actualizado a las 

La Razón

Coyuntura

Los mineros tensan la huelga y dejan dos guardias heridos

  • Al menos 25 detenidos desde el inicio de las protestas hace 16 días

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Nueva jornada violenta en Asturias como consecuencia de la huelga en la minería del carbón. Y van 16. Ayer, las protestas se saldaron con al menos nueve manifestantes detenidos, dos guardias civiles heridos, cortes de carretera, sabotajes a trenes, ataques a sedes del PP y tensión, mucha tensión. Incluso fue necesaria la presencia de cerca de un centenar de agentes antidisturbios llegados de Madrid y León para reforzar el despliegue. El colectivo del carbón lo tiene claro y asegura que no se detendrán hasta que Industria negocie con los sindicatos. Algunos hablan de hasta un mes de lucha.

Y hasta ese momento continuarán los enfrentamientos. Como los vividos ayer entre la Guardia Civil y los mineros en las localidades de Campomanes y Vega de Anzo. Los manifestantes, cargados con piedras, tornillos, cócteles molotov, y hasta lanzacohetes caseros han hecho frente a los agentes y han provocado, por ejemplo, que tres trenes entre Asturias y León estuvieran detenidos varias horas.

Junto a esto, como en las anteriores protestas, los mineros han cortado con barricadas la AP-66 entre Asturias y León, la Autovía del Cantábrico, la A-63 o la AS-1 en Langreo, entre otras carreteras. Una jornada, en definitiva, marcada de nuevo por la violencia. En estos 16 días, al menos 25 personas han sido detenidas.

«Es un conflicto por la supervivencia». Con estas palabras, el consejero de Economía y Empleo de Asturias, Graciano Torre, defendía la importancia de llegar a un acuerdo sobre el sector del carbón con el Gobierno central porque, dijo, «el conflicto no se refiere a un convenio colectivo o a unas mejoras sociales, sino a la supervivencia social y económica de amplios territorios de Asturias y de España y a las expectativas de vida de muchas personas». Lo dijo tras  la reunión que mantuvieron ayer el presidente de Asturias, Javier Fernández, y los dirigentes de CC OO y UGT Maximino García y José Ángel Fernández Villa. Torre apuntó que el Ejecutivo comparte el análisis realizado por las centrales y destacó que si el PP no varía las cuantías económicas en los Presupuestos para 2012, el cierre de las minas será inmediato. Además, recordó que la directiva europea de 2010 imponía el cese de ayudas al carbón en 2018, con un ritmo descendente anual, y que el PP, al fijar que para 2012 sea de 111 millones, sitúa al carbón en el escenario previsto para entre 2016 y 2017.

La violencia registrada contra los antidisturbios no es la única que se ha dado durante estas jornadas de huelga. Ayer algunas de las sedes del PP en Asturias amanecían con destrozos provocados, presumiblemente, por los huelguistas. En la sede de Moreda llegaron a contar 27 impactos de rodamientos, y las fachadas de las oficinas de Oviedo y Mieres fueron pintadas de negro. Las declaraciones del dirigente de CC OO Maximino García tampoco ayudan a apaciguar lo ánimos.  Maximino aseguró que el conflicto «va a durar y se va a ir incrementando dependiendo de lo que el Gobierno decida hacer». Son precisamente otras palabras del sindicalista las causantes de que el secretario general del PP en Asturias, Fernando Goñi, exigiese a Maximino pedir perdón por «amenazas personales a miembros del PP».


Armados hasta los dientes
Las protestas de los mineros no son como las de cualquier otro colectivo. Se han hecho famosas por lo violentas de sus manifestaciones, pues utilizan todo lo que esté en su mano para que se les escuche, desde tornillos y piedras a lanzacohetes caseros. Estos últimos son cohetes de feria que se introducen en un tubo de PVC para dirigirlos contra un «enemigo» –en este caso los agentes–, pero que pueden llegar a producir quemaduras, amputaciones e incluso ceguera si explotan muy cerca.

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