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domingo, 23 noviembre 2014
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La Razón

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Un informe demuestra que el gigante chino tiene los pies de barro

  • China no tiene una estrategia global de crecimiento. Su política exterior es "confusa y contradictoria". Y lo peor de todo: no tiene bajo control sus inversiones en el exterior. Son las conclusiones a las que ha llegado un estudio de la London School of Economics.

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Foto: Ap
Foto: Ap

China no es el tren de alta velocidad que todos temen. No, al menos, tan seguro como se cuenta. Algunos, incluso, aventuran que es un gigante con pies de barro y que la historia del siglo XXI, esa que dice Estados Unidos está condenado a convertirse, muy pronto, en su vasallo, está aún por escribirse.

Así lo apunta al menos una investigación publicada estos días, según la cual el gobierno chino está tomando sus decisiones políticas en el exterior no de acuerdo a un plan estratégico establecido, sino dejándose llevar por las prioridades internas y los problemas domésticos del momento.

El informe, que lleva por título Estrategia Geoeconómica de China, ha sido publicado por LSE Ideas, el centro de investigación sobre estrategia, diplomacia y política exterior de la London School of Economics and Political Science, a partir del análisis de ocho expertos en el país asiático, incluyendo catedráticos, periodistas y analistas políticos.

A juicio de estos expertos, estos intentos desordenados por aumentar su poder pueden hacer a Estados Unidos "más fuerte". "Mientras China está extendiendo su poder militar, su política hacia sus vecinos está siendo cada vez más confusa. Sus esfuerzos por controlar el mar del sur de China está alarmando a sus vecinos Vietnam y Filipinas, forzándoles a buscar aliados en cualquier parte", explica Jonathan Fenby, escritor y periodista.

Además de las dudas sobre su poderío militar, de las que está sacando un gran rendimiento Estados Unidos, la estrategia del gobierno comunista chino adolece de una política financiera coherente y ha convertido a las compañías chinas, supuestamente todopoderosas, en "particularmente vulnerables". "La estrategia china de ‘comprar el mundo' ha sido sobrevalorada en el oeste", concluye el estudio.

"China no tiene el control de las medidas que está tomando"
Por último, los expertos adivinan también oscuras sombras en la gestión de las fuentes naturales y, lo que es aún más llamativo, en la capacidad del gobierno central para controlar el curso de la economía. "En realidad, la capacidad de influir en las decisiones privadas de las compañías es limitada, a pesar de las medidas represivas que el Gobierno tiene a su disposición", sostiene el LSE.

"No solo China no está dirigiendo una estrategia geoeconómica, sino que a menudo no tiene el control directo de las políticas que está tomando", concluyen los redactores del estudio.

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