martes, 21 mayo 2013
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La Razón

Europa

Los griegos pasan de la rabia al miedo por su futuro

  • El temor a la posible salida del euro favorece a los conservadores. «Votaremos el domingo con nuestros ojos en España», asegura el líder de la izquierda radical
     

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Seguidores del Partido Socialista, en el cierre de campaña electoral en Atenas
Seguidores del Partido Socialista, en el cierre de campaña electoral en Atenas

ATENAS- A tres días de unas elecciones cruciales para el futuro del euro, abundan las malas noticias sobre la economía griega. Ayer el organismo estadístico (Elstat) anunció que el paro aumentó hasta el 22,6% de la población activa en el primer cuatrimestre de 2012, frente al 20,7% de diciembre. Una cifra récord desde que comenzó a elaborarse este índice, equivalente a la EPA española, en 1998. Tras cinco años de recesión y recortes, el 25% de la población vive bajo el umbral de la pobreza, un tercio de los negocios ha cerrado y la mayoría de la población ha visto reducirse a la mitad su poder adquisitivo.

La recesión, que se ha llevado por delante un 13,8% del PIB desde 2008, hace mella sobre una población incapaz de ver el final del túnel. El taxista que nos traslada del aeropuerto al centro de Atenas reconoce con resignación: «No sé a quién votaré el domingo. Ninguno de los partidos aporta soluciones a la situación». «Será una decisión difícil», explica sin aclarar si finalmente acudirá a depositar su voto.

A punto de cerrar su campaña electoral, los partidos políticos son conscientes de que por primera vez unas elecciones griegas serán seguidas con interés y preocupación en el resto de Europa. De ahí que los candidatos parezcan más preocupados en trasladar sus mensajes al resto de líderes europeos que a su propios electores. Los conservadores de Antonis Samaras, empatados con los izquierdistas de Alexis Tsipras en los sondeos, se han apuntado al carro de renegociar el memorándum firmado con la UE y el FMI a cambio de los dos rescates financieros, mientras el socialista Evangelos Veinzelos insiste en formar un Gobierno de unidad nacional para garantizar la permanencia en el euro.

El tercero en discordia, el izquierdista Tsipras, también ha movido ficha e insiste ahora en que renegociará con Europa un acuerdo que está matando a la débil economía griega. Sin embargo, el líder de la Coalición de la Izquierda Radical advirtió ayer en una entrevista en televisión de que «la eurozona no puede decir a todo que no». En caso de ganar las elecciones, Tsipras recuerda que el «memorándum será repudiado por los votantes, no por nosotros».

Ya por la noche, durante su mitin de cierre de campaña en la céntrica Plaza Omonia, Tsipras comparó la situación de Grecia y España. «Votaremos el domingo con nuestros ojos en España», dijo en alusión al préstamo de 100.000 millones de euros conseguido por Madrid para sanear su sistema bancario. «Negoció y tuvo éxito pese a las amenazas de los prestamistas y al chantaje. Todavía está en el euro, sin un plan de austeridad», clamó rodeado de una multitud que enarbolaba banderas de Syirza. En cambio, continuó Tsipras, «Venizelos y Samaras han vendido el país sin conseguir nada a cambio».

Desde Francia, el presidente, François Hollande, expresó su apoyo a la permanencia de Atenas en el euro en una entrevista a la cadena de televisión helena MEGA TV. Pero, a renglón seguido, recordó que «habrá países en la eurozona que prefieren ver el final de la presencia de Grecia en la moneda única si existe la impresión de que los griegos quieren distanciarse de los compromisos acordados».

Las encuestas secretas de los principales partidos –en Grecia no se pueden hacer públicos los sondeos durante las dos semanas previas a los comicios– indican que Nueva Democracia y Syriza se mantienen muy cercanos en intención de voto. Fuentes del partido izquierdista explicaron ayer a Efe que la última encuesta recibida por la formación les da un empate técnico en torno al 28-29% de los votos.

Por su parte, los sondeos del partido conservador lo sitúan dos puntos por encima de los izquierdistas. «Hay una campaña para aterrorizar a las capas medias urbanas para que no voten por Syriza. Amenazan con que si ganamos nosotros saldremos del euro y no habrá medicinas en los hospitales, ni funcionarán las escuelas», denunció un portavoz de Syriza.
 

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