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sábado, 25 octubre 2014
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La Razón

Cultura

El arte más antiguo es español

  • Altamira y las cuevas de la cornisa cantábrica son la manifestación artística más temprana de Europa. Una investigación ha retrasado su fecha de creación  10.000 años

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Se abre así la puerta a que fuera el hombre de neandertal el autor de las pinturas
Se abre así la puerta a que fuera el hombre de neandertal el autor de las pinturas

Los científicos son los más cautos ante sus propios hallazgos. Pero descubrimientos como el que acapara hoy la portada de la prestigiosa revista «Science» llaman al entusiasmo. Y es que, como afirman los propios artífices, se «tambalea» más de un precepto: la antigüedad del arte rupestre español, que pasaría a ser el más antiguo de Europa; su autoría, con interpretaciones que van más allá de la mano del Homo Sapiens; y la concepción de homínidos como el hombre de Neandertal, quizá más creativo y existencial de lo que se pensaba. ¿El motivo de esta «revolución»? Un estudio en el que han participado el Centro Nacional para la Investigación de la Evolución Humana (Cenieh), la Universidad de Bristol y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), que revela que el arte rupestre cantábrico es, al menos, 10.000 años más primitivo de lo que se pensaba, pasando de los 30.000 a los 41.000 años de antigüedad.  Así, pinturas como las de las cuevas de El Castillo –Puente Viesgo–, Tito Bustillo –Ribadesella– y la emblemática Altamira –Santillana del Mar– superarían en edad a las de la gruta de Chauvet, en el sureste de Francia, y consideradas –al menos hasta ahora– como las más antiguas de Europa, con 33.000 años a sus espaldas.

Ahora bien, como recuerda Alistair Pike, científico de la Universidad de Bristol y líder del proyecto, más allá de las fechas, el hallazgo deja abiertas cuestiones antropológicas. «Las pruebas de la existencia de humanos modernos datarían de 41.500 años atrás», apunta. Así, se abre el abanico: o bien estos homínidos tenían la pintura «como actividad cultural propia»; o bien la desarrollaron poco después, «en respuesta a los neandertales»; o quizá, el arte de estas cuevas es, directamente, neandertal».

¿Cómo se llevó a cabo la medición? Marcos García Díez, profesor de la UPV/EHU, explicó a este diario que la medición no se podía llevar a cabo por el método tradicional de radiocarbono –o carbono 14– al no subsistir un pigmento orgánico. Por contra, la datación de series de uranio ha permitido «obtener la mayor precisión con la menor cantidad de muestra posible. De otra forma, habría sido inviable; se habrían destruido las pinturas», asegura. No en vano, cuevas como las de Altamira permanecen cerradas desde 2010 a la espera de nuevos análisis.  
Gracias a este método, afirma García Díez, ha sido posible datar las calcitas, es decir, las estalactitas que aparecen encima y debajo de las pinturas a lo largo de los años. «Las pinturas es imposible datarlas; si lo hiciéramos, nos daría como resultado la fecha de  origen del óxido de hierro que se ha formado sobre ellas», añade.  El procedimiento se llevó a cabo en 50 pinturas pertenecientes a 11 cuevas repartidas entre Cantabria y Asturias. ¿El resultado? Un disco rojo pintado en un muro de la cueva de El Castillo tiene una antigüedad de al menos 40.800 años, 10.000 más de lo que se creía; una mano roja, situada en esta misma cueva cántabra, tendría unos 37.300 años; un gran triángulo de la célebre sala policromada de Altamira –la llamada «Capilla Sixtina del arte rupestre– dataría de 35.600 años atrás, 10.000 años más de los que se pensaba; y una figura antropomorfa de la cueva asturiana de Tito Bustillo tendría entre 35.500 y 29.600 años de antigüedad.

Debate abierto
Se abre un debate: ¿tenemos que empezar a considerar que la mano del neandertal está detrás de estas manifestaciones artísticas?  «Si pensamos que los humanos neandertales llevaban toda su vida en Europa y que el primer y más antiguo arte se generaliza en Europa –figuritas halladas en yacimientos de  Alemania, las pinturas de la cueva Chauvet y, ahora, las cuevas cantábricas de España…, por el momento–  en coincidencia con la presencia de los humanos Sapiens, lo más lógico y razonable es atribuir el Arte al recién llegado, por así decirlo», asegura a LA RAZÓN José Antonio de las Heras, director del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira. Para García Díez, el arte rupestre siempre se ha considerado «algo exclusivo del Homo Sapiens, de nuestra especie». Por eso, podría considerarse ahora que «poblaciones anteriores a la nuestra, como los neandertales, también gozaban de esa capacidad artística».
Es más: el investigador cree que, quizá, podría decirse que, «si tuviéramos que volver a catalogar a estos homínidos, los neandertales tendrían que ser los primeros sapiens»: y es que en lo que respecta a su capacidad cognitiva o su capacidad para la creación artística, no hay tantas diferencias. Su estructura mental y cognitiva es igual», añade.

Más creativos
El investigador apunta a que ya existían evidencias de la «creatividad» neandertal, pequeños huesos, piedras, etc., con una cronología de entre 60.000 y 40.000 años, un periodo de tiempo propio de este homínido. ¿Son más «inteligentes» de lo que se pensaba? «La inteligencia puede definirse como la capacidad de adaptación», explica De las Heras. En este sentido, puede decirse que «los primeros humanos Sapiens que poblaron Europa eran tan inteligentes como lo somos ahora». Tampoco puede perderse la perspectiva temporal: «La evolución de los humanos en los últimos 40.000 años es casi inapreciable; los cambios de nuestra especie en este tiempo han sido culturales, artificiales, no naturales; sabemos más cosas y hemos creado más objetos, pero nuestra capacidad de saber y crear, nuestra capacidad neurobiológica por así decir, quizá  apenas haya cambiado en estos milenios», añade el arqueólogo y director del Museo de Altamira.

Como no podía ser de otra forma, la discusión seguirá abierta. Y en lo que se refiere a las fechas también. No en vano, Alistair Pike dejó caer que, si bien es verdad que «el simbolismo humano más antiguo –cuentas de collar perforadas, cáscaras de huevos grabadas y pigmentos– data de entre 70.000-100.000 años atrás en África, parece que las primeras cuevas con pinturas pertenecen a Europa».

 

La primera «catedral»  del ser humano
La conexión entre las pinturas de Altamira y las inquietudes de aquellos seres primitivos sigue siendo objeto de discusión. «Para interpretar el significado de Altamira o cualquier otra cueva, hay que aclarar que hace 30.000 años existían lugares con un alto poder social. Es como si pensáramos en una catedral», asegura Marcos García Díez. ¿Hablamos de religión? «El arte casi siempre está vinculado a la estructura religiosa». Y «la iconografía nos permite transmitir un mensaje, de tal forma que todos nos sentimos unidos alrededor de algo. Son como las banderas». José Antonio de las Heras cree que «este primer arte debía acompañar pensamientos importantes, fuera del ámbito de lo cotidiano». Ahora bien, «sin fantasear ni elucubrar», lo de Altamira «no corresponde al concepto de religión de la Historia y la Antropología».

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