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lunes, 24 noviembre 2014
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La Razón

Noticias Eurocopa 2012

Un nueve son dos goles

  • Torres cierra el debate sobre el delantero con dos tantos ante Irlanda y supera a Hierro en la clasificación histórica de goleadores

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Torres salta por encima de Given en una acción del choque de ayer
Torres salta por encima de Given en una acción del choque de ayer

GDANSK- «Hemos puesto a Torres para que hiciera lo que ha hecho», reconocía Vicente del Bosque después del encuentro. Y lo que hizo fue marcar dos goles. A los cinco minutos, el debate estaba cerrado. Marcó Torres y las dudas se disiparon. Para él también. Del Bosque es un entrenador respetuoso con las jerarquías. A falta de una solución evidente, aplica la lógica, el orden y la tradición. Y todo eso dice que el delantero de la Selección es Fernando Torres. Pero el «Niño» necesitaba algo, alguna evidencia que le permitiera devolver la confianza. Un gol era suficiente para sentirse seguro. Y la rabia con la que lo celebró era la muestra de que el delantero del Chelsea tenía cuentas pendientes con el fútbol, con la Selección y con él mismo. «Todo es más fácil si sales y marcas», dice «El Niño». Desde que marcó el gol en la final de Viena hace cuatro años, sus únicos goles en una fase final se los había marcado a Nueva Zelanda en la Copa Confederaciones de 2009. Suyos fueron los primeros tres tantos de aquel intrascendente 5-0 del ensayo para el Mundial de Suráfrica. Después, se paseó por el Mundial en blanco, igual que en el estreno de la Eurocopa.

Sin embargo, el «Niño» ya había dado señales de que se parece al de siempre, con la rapidez y los movimientos que le hicieron uno de los mejores delanteros de Europa. Y Del Bosque lo necesitaba.  «Pensábamos que ibamos a dominar el partido y necesitábamos a Fernando para jugar al fuera de juego, crear espacios y creo que nos ha venido bien», explica.

Lo que no puede solucionar a la carrera lo soluciona por instinto. El que tuvo para robar la pelota a Dunne en el borde del área y buscarse el hueco necesario para disparar con rapidez a la escuadra de Given. Torres es mejor cuando no necesita pensar, cuando se mueve por la inercia del goleador. Y así consiguió abrir el camino para la victoria de España en el Arena de Gdansk.
Con el partido ya decidido, llegó otro gol de Torres. Uno de los que le gustan, con Irlanda metida en el campo de España y espacios para aprovechar su zancada. Corrió hasta el área y, con un defensa encima, se la tiró a un lado a Given. Con los dos de ayer ya ha conseguido 30 con la Selección, uno más que Fernando Hierro. Sólo Villa y Raúl han conseguido marcar más con «La Roja».

Con la autoestima recuperada y el debate cerrado, Del Bosque lo sustituyó por Fàbregas. El mismo cambio que ante Italia, pero al revés. Y con el mismo tiempo por delante, apenas dieciocho minutos. Otra vez España volvía a jugar sin delantero, y el «mentiroso», nada más pisar el césped, se unió a la fiesta española en Polonia. Pero el «9» ya había hecho su trabajo, marcar dos goles y recuperar la sonrisa. Y si no juega contra Croacia, no pasa nada. «Todos queremos jugar», asume.

El «Niño» sólo piensa en seguir avanzando hasta llegar a la final de Kiev el 1 de julio. Entonces podría cumplir 99 partidos con España y ya no querría marcar el gol de Marcelino, como dijo antes de viajar a Austria hace cuatro años. Le bastaría simplemente con repetir el gol de Torres.

 

Más suerte que Cristiano
Los gritos de «¡Messi, Messi!» hacen mucho daño a Cristiano Ronaldo, pero no tanto como haber jugado dos partidos ya de esta Eurocopa sin haber marcado todavía. Ante los daneses terminó desquiciado, sin celebrar los goles de su equipo a pesar de la victoria que permite a Portugal jugarse con Holanda la clasificación para cuartos de final en el último encuentro. Y más que los gritos que ya tiene que escuchar en cualquier estadio, con el Real Madrid o con su selección, animando a su rival argentino, le duele no haber podido vengarse. «A estas alturas, Messi ya estaba eliminado de la Copa América», dijo. Pero Argentina aguantó hasta los cuartos de final, donde cayó frente a Uruguay. El que ya no aguanta más sin conseguir un gol es Cristiano. Tampoco Portugal se lo puede permitir. España, al menos, ha encontrado los goles de Fernando Torres.
 

Cardenal se queda solo
España perdía en las calles de Gdansk. La afición irlandesa es la más numerosa de las que han llegado a la Eurocopa. 26.000 camisetas verdes pintaban la ciudad antes del encuentro. La afición española se reducía a unos 6.000, muchos menos de los que vieron el pasado domingo el estreno ante Italia. Tampoco en el palco de autoridades la presencia era masiva. La única representación oficial era la del secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal. Nada que ver con el despliegue del debut, con los Príncipes de Asturias y el presidente Rajoy entre otros.
Los españoles eran menos, pero se lo tomaban con humor y vodka. «Pide el que quieras. Yo me tomo uno. Y luego otro», comentaba un aficionado español sin prisas por acortar la sobremesa camino del partido. Antes de la comida, las aficiones tomaban cerveza tranquilamente, un grupo al lado de otro. Y las camareras no preguntaban lo que querían beber. «¿Cuántas cervezas?». Su única duda era la cantidad, no el tipo de producto. La curiosidad de algunos aficionados españoles al ver a un grupo de enviados especiales era otra: «¿Dónde está Sara?».

 

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