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viernes, 25 julio 2014
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La Razón

Entrevistas y Opinión

En los Parques se ha cazado siempre por Antonio PÉREZ HENARES

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En los Parques se ha cazado siempre, por Antonio PÉREZ HENARES
En los Parques se ha cazado siempre, por Antonio PÉREZ HENARES

En los Parques Nacionales se ha cazado siempre. De tapadillo y pagando. La diferencia es que ahora eso se haga a las claras y cobrando. La caza es una necesidad evidente y en ocasiones acuciante para preservar el mínimo equilibrio  e impedir que las superpoblaciones de algunas especies pongan en grave peligro el propio espacio protegido. Es el caso de los jabalíes en Doñana, por cierto famélicos y muchos tuberculosos, de la cabra hispánica en Sierra Nevada o de los ciervos en Cabañeros. Por poner tres ejemplos extensibles a muchos otros lugares donde con mayor o menor intensidad se reproducen tales fenómenos.
El caso más alucinante es el del parque granadino. La enorme densidad de monteses ha obligado a una intensa caza de las mismas, calculándose en 3.000 ejemplares lo que deben ser abatidos. Y para ello el Parque se gasta 600.000 euros al año. Lo que ahora parece estar a punto de ver la luz, en vista de los precedentes de dos organismos dependientes del organismo, Quintos de Mora y Lugar Nuevo, es que de esa labor se encarguen, bajo estricto control de la guardería, claro está y como sucede por ejemplo en Gredos, los cazadores y paguen por ello. O sea, que en vez de gastar se ingrese. Así de simple, lógico y racional. Pero se liará parda. Porque la razón y la lógica chocan con los preceptos integristas de nuestro ecologismo de charanga, pandereta y cámara de televisión incorporada. A ellos lo que les repugna es que se pronuncie la odiada palabra: caza. Y que sean los cazadores quienes cacen en estos territorios que lo consideran patrimonio no de todos, sino más bien exclusivamente suyo, como sacerdotes guardianes. O sea, que se haga lo mismo, pero que llamen de otra manera, que lo hagan como si les diera asquito y que en vez de suponer un ingreso para el Parque suponga un gasto. ¿Para que están si no las subvenciones hombre, amén de para recibirlas ellos?
 

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