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miércoles, 30 julio 2014
12:04
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La Razón

Salvar el euro

Un euro fuerte y menos incertidumbre por Javier Flores

  • La crisis vivirá un punto de inflexión con Grecia en el euro

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Bajo el escenario de que Grecia se mantendrá dentro del euro, algo que por sí mismo no resuelve sus problemas, es más que probable que sea necesario un tercer rescate y una nueva reestructuración de su deuda, hasta cuya negociación y concreción, que se extendería durante este verano, podemos esperar nuevas turbulencias y una minicrisis bursátil, algo que ya están descontando los líderes mundiales, que se reúnen en México mañana y podrían acordar una acción coordinada que haga digerible el trago hasta que Grecia alcance los requisitos que le permitan obtener nueva ayuda.

También del lado griego veremos voluntad por permanecer dentro del euro. Un gobierno que no pueda hacer frente a las nóminas y pensiones a partir de julio tendría fecha de caducidad. Una situación por lo tanto que no conviene a nadie y forzará un entendimiento a favor de la permanencia en el euro.

Descartado por lo tanto el escenario rupturista, nos encontramos ante una nueva negociación con Europa que suavice los términos del actual rescate y concrete un nuevo paquete de ayuda, especialmente ahora que el caso de España ha sentado cierto precedente de flexibilidad. Esto a su vez facilitaría que el nuevo gobierno pueda continuar con el programa de ajustes. La solución pasaría por concederle, ya sea dirigido por el izquierdista Alexis Tsipras o por el líder del centro derecha Antonis Samaras, algo que entregar a su electorado a cambio de seguir con el programa de consolidación fiscal y reformas.

Estos días, por lo tanto, estemos atentos a los gestos y a la letra pequeña, porque lo más probable es que estos comicios conduzcan finalmente a la formación de un ejecutivo razonablemente funcional que esté dispuesto a cooperar con la Unión Europea en calmar los nervios de inversores, ciudadanos y gobiernos y llevar la situación de vuelta a un territorio más equilibrado. Incluso, con la incertidumbre reducida en la eurozona y sin la parafernalia que actualmente domina las declaraciones políticas en el continente,  que sigue teniendo un menor déficit fiscal y déficit comercial que Estados Unidos y Japón y una balanza comercial más equilibrada, Europa podría empezar a parecer una región comparativamente saludable a final de año, con nuevos pasos hacia su integración fiscal y monetaria.

Nos espera un verano complicado, pero podríamos estar ante un punto de inflexión en la gestión de la crisis europea. Eso sin olvidar que no dejaría de ser una percepción en relación con un mundo inestable en el que las tensiones financieras que llevaron a la crisis de 2008 no solamente no han desaparecido, sino que han aumentado por otras de nueva generación. Por lo que pase en Grecia y en las negociaciones que seguirán al resultado, incluso contando con su permanencia en el euro, será difícil evitar varios años más de dificultades y tensiones en la economía mundial.


 

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