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jueves, 18 diciembre 2014
20:29
Actualizado a las 

La Razón

Alfonso Díez se resiste a comerciar con su título de duque por Jesús Mariñas

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La Duquesa de Alba, junto a su esposo, Alfonso Díez, en Sevilla
La Duquesa de Alba, junto a su esposo, Alfonso Díez, en Sevilla

Muchos famosos toman  posiciones de cara al verano que ya ha llegado. De momento, lo hacen con relativa calma animada por los «weekends» en las discotecas imparables. En Ibiza calculan que el recién inaugurado Restaurante Cipriani será la competencia abierta de El Lío, que está a punto de celebrar su aniversario. Será un especial cumpleaños feliz para Ricardo Urgell, su propietario, tan mantenedor de lo ibicenco como Abel Matutes, otro benefactor de la isla, aunque la caridad bien entendida empiece por uno mismo. Todos se esfuerzan por aupar a la isla blanca que nunca decae. Allí se ha visto ya a Guti sin la compañía de Romina Belluscio, que reposa por prescripción facultativa para no malograr el embarazo. Él ha sido quien ha dado el pistoletazo de salida de esta temporada  continuando con lo propiciado por el Consell y Vicente Roig tras su moda «Adlib» retomada, o más bien destrozada, con su aire más rústico y campesino. Lo de ahora supone una deformación y una adulteración, incluso, coloreando el blanco níveo que fue emblemático de Dalt Vila. Por cierto, Pino Sagliocco me ha llamado para aclararme lo relacionado con  Vicky Martín Berrocal, y que no se ha separado de la dulce y hermosa Lorena ni de «nuestro hijo casi recién nacido. No hay nada de lo comentado», me asegura, tras difundir aquí una posible problemática conyugal. Es inexistente y Vicky no es la tercera en discordia.

Alerta «antipaparazzi»
Por otro lado, me alegra saber que Naomi Campbell y su novio ruso, Vladislav Doronin, han comprado en Cala Conta la casa que en su día  fue de Elle Macpherson. La modelo, siempre intempestiva –algo compartido por Kate Moss–, ha ordenado instalar un sistema protector «antipaparazzi» que obstaculiza los objetivos indiscretos. Aunque en estos momentos parece que está muy calmada y relajada, toma lógicas precauciones para mantener una privacidad por la que ha luchado contra viento y marea, como cuando estaba con Joaquín Cortés, que poco beneficio le hizo en su lejano «affaire» de Gran Canaria. Por su parte, el bailarín pasa por momentos peliagudos a causa de los embargos, aunque todavía no le han echado de su casa-palacio de Tirso de Molina. No parecen buenos tiempos para su taconeo ya universal y no estará entre los divos de la danza que programan como atracción en El Lío, donde no fallará Cecilia Gómez con su recreación de la Duquesa de Alba.

Otro de los que no faltarán en la isla Pitiusa será Adrien Brody, ya casi olvidado tras lo que hubo o inventaron con Elsa Pataky. También se afincará en Ibiza en un habitáculo facilitado por Ramón Fortunato. Se ha instalado con Lara, quien al parecer es su nuevo amor de origen rumano, no hay duda de que le van las mujeres exóticas. Mientras, Guti ocupa la casa adquirida en la zona ibicenca de Jesús tras separarse de una Arancha de Benito, cada vez más añorada por los medios de comunicación que en ella encontrábamos una cómplice más cálida que el Twitter de esa Romina Belluscio a quienes muchos pronostican una corta vida amorosa, por mucho que haya cambiado al futbolista.

Como punto final quiero elogiar la postura de Alfonso Díez de no querer aprovecharse de su título con fines comerciales. Es Duque de Alba tras Luis Martínez de Irujo, padre de tan variopinta descendencia que en nada se asemeja en sus actitudes, y un Jesús Aguirre que mucho divertía a Cayetana y que engrandeció los archivos. A la vista de las ofertas comerciales en las que le piden firmar como Duque de Alba Alfonso dice no, ¡que hasta ahí podíamos llegar! Es ésta otra prueba más de su desinterés y abnegación. Prefiere sabiamente ser la sombra benefactora y no un aprovechado más del clan aristocrático.

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