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miércoles, 23 julio 2014
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La Razón

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Los científicos alertan del terremoto más peligroso de todos

  • ¿Cómo predecir un terremoto? A ciencia cierta, de ninguna de las maneras. Pero, aunque la Tierra no avisa cuando va a temblar, en ocasiones da pistas. Un grupo de científicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) se ha topado con la advertencia más preocupante de todas: las alteraciones geológicas que se están produciendo en Azerbaiyán, donde se sitúan los pozos petrolíferos que surten a parte de Europa.

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Pozos petrolíferos cerca de Bakú
Pozos petrolíferos cerca de Bakú

En 1859, un devastador terremoto rasgó de lado a lado el centro de Azerbaiyán y destruyó por completo su capital, Shemakha. La zona quedó tan arrasada que la capital tuvo que ser trasladada a la costa del Mar Caspio, en lo que hoy es Bakú.

Por aquella época, la zona estaba escrita con letra pequeña en los mapas dibujados por las grandes potencias. No había en aquel lugar ni interés comercial ni diplomático, por lo que la catástrofe natural no pasó de ser un suceso más. Pero las cosas han cambiado mucho hoy en día.

El crecimiento de la ciudad ha sido imparable, empujada por las, al parecer, inagotables existencias de petróleo, hasta dotar a la metrópoli de un nivel de comercio, infraestructuras y desarrollo urbanístico comparable al de los centros más pujantes del mundo. Hoy es el gran pozo que surte de gas a Europa: un punto estratégico y delicado para un continente que está para pocos sustos.

Pues bien. Una estudio que acaba de dar a conocer el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT), resultado de diez años de investigaciones, alerta de que "la región puede verse arrasada por otro devastador terremoto de magnitudes similares", hasta el punto de que hay una seria amenaza no solo a la población de la zona, sino para todas las reservas de petróleo y a la propia supervivencia del Mar Caspio.

Una peligrosa deformación geológica
El estudio ha sido elaborado por investigadores del MIT y de la Academia Nacional de Ciencias de Azerbaiyán, que han analizado mediante tecnología GPS las proporciones de la falla tectónica que cruza bajo la zona. La conclusión es muy pesimista. "Se ha detectado en Bakú y las regiones de alrededor un enorme aumento de la tensión terrestre", hasta el punto de que "la deformación geológica podría llevar a un terremoto que amenazaría a la población de Bakú, las reservas de petróleo y la salubridad del Mar Caspio".

"El problema no es que sea un terremoto gigante, sino la mala suerte de que se trate de esa zona en concreto. En esa área no nos lo podemos permitir. Es extremadamente vulnerable en términos de densidad de población y de infraestructuras petrolíferas y con un potencial enorme de impacto ambiental no sólo para Azerbaiyán", explica Robert Reilinger, investigador principal en el Departamento de Tierra, Atmósfera y Ciencias Planetarias del MIT.

Diez años tomando datos
Para realizar sus mediciones, los investigadores del MIT recabaron datos a partir de un sistema de estaciones de monitoreo GPS en toda la zona. Cada estación estaba equipada con una antena y con paneles solares que registraban su posición cada 30 segundos, y así durante una década. Después de procesar estos datos, se creó un mapa que ilustra cómo la región ha ido cambiando con el paso del tiempo.

De esta forma, el equipo del MIT constató que la región del sur de Bakú está empujando de forma continua hacia el norte contra la placa Euroasiática. Esta convergencia tectónica se está produciendo a una velocidad de 12 milímetros por año en los alrededores de Bakú, el doble de la velocidad a la que se produjo la convergencia entre Azerbaiyán y Georgia, durante el terremoto de 1991.

"Estas fallas pueden romperse y causar un terremoto en Bakú que extienda sus efectos al Mar Caspio", concluyen los científicos.

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