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viernes, 31 octubre 2014
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El hechizo natural de Patones

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El hechizo natural de Patones
El hechizo natural de Patones

La vemos cada semana en «Versión Española», su gran prioridad profesional, con dos ventanas: el sábado en La 1 de TVE y el martes en La 2, con el coloquio habitual. Cayetana Guillén Cuervo es una de las actrices más asentadas y queridas de nuestro país. Una trabajadora nata que cuando puede disfruta de una escapada, aunque a ella el anonimato que le concede el salir de España la atrae especialmente. Cuando se queda por estos lares nos da un rincón secreto de los que no nos arrepentiremos al visitar. Se trata del Hotel El Tiempo Perdido y su restaurante El Poleo, los dos en uno… y están en Patones de Arriba, muy cerquita de Madrid, ciudad en la que reside. «Llegar allí es como viajar en el tiempo: silencio, olor a chimenea, campo y la mejor sonrisa del mundo», dice refiriéndose al alma de este proyecto, el genial Paco Bello, de quien dice que es hoy uno de sus mejores amigos.
¿Qué tiene de especial este hotel? «Cada rincón y cada detalle están construidos con mimo. Te encuentras en plena naturaleza, con un río y lugares secretos. Todo es de piedra y precioso», comenta la actriz. Esta escapada es habitual para Cayetana y reconoce hacerla en cualquier época del año, ya que cada una de ellas tiene su encanto: «La primavera es exultante, se llena de flores; en invierno huele a chimenea; los colores del otoño son únicos, y la sensualidad del verano resulta muy atractiva».
Cayetana afirma que despertar en El Tiempo Perdido es maravilloso, ya que, entre otras cosas, los desayunos son buenísimos y Paco Bello hace que cada día sea excepcional y siempre la haga volver. Su rincón favorito es la terraza del restaurante El poleo, dentro del establecimiento, y ya puestos a elegir, la mesita del fondo pegada a la valla de piedra. Si comes dentro, «la de abajo, a la izquierda, pero todas están bien», asegura. En cuanto a la relación calidad-precio, nos cuenta que es muy buena. «Aunque hay muchos platos para elegir, me quedo con el salmorejo, las migas y las chuletillas de cordero», confiesa.
Y si no conocemos Patones, ¿qué podemos hacer además de relajarnos en El Tiempo Perdido? «Dar un paseo por el río, comprar muñecos de madera tallados, tomar un aperitivo en la plaza…», sugiere Cayetana. Ella no se deja en la maleta el calzado cómodo y nos advierte: «No hay que fiarse de las noches de verano».
Si cambiamos de tercio, Cayetana nos da otro destino predilecto… París. Tiene una pinta estupenda. Iremos pronto.

l Por Mónica de Miguel

 

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