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jueves, 27 noviembre 2014
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La Razón

Columnistas

Triste y vacía por Jorge Urosa

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Triste y sola, triste y vacía, así es como se queda la ciudad de Madrid cuando juega el mayor amor de nuestros amores en estos tiempos, la Selección Española.
De rojo, de azul y hasta de dorado, la selección absoluta de fútbol es el crisol de todos los pueblos de España, es la herrería donde se forjan sueños únicos de unidad patria y logros comunes. Es por desgracia el exclusivo ámbito  donde  españoles de todas las Españas han decidido hacer de nuestro país lo que debería ser en todos los aspectos, universal.
Allí, en esos campos verdes donde florecen sueños de gloría, los hijos de los almogávares, de los celtas, de los íberos y de los tartesios se han unido para hacer frente al mundo. Y es en esa unión donde cobra sentido el nombre de España y donde comprendemos que ninguno de nuestros pueblos existe sin el resto.  Sólo desde la unidad de lo diferente nos damos cuenta de que no necesitamos más Europa, como se dice ahora, sino que lo que verdaderamente necesitamos y hemos necesitado siempre es más España.
 En realidad Cataluña, Galicia y Euskadi siempre han necesitado más España y España más vascos más catalanes y andaluces. Lo curioso es que en estos  días de calles vacías en toda Europa, alguien debería reparar en que lo que necesita la construcción europea, desde hace más de cincuenta años, es al país que desde la reforma y la contrarreforma creyó siempre en la unidad de los europeos: simplemente ESPAÑA.

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