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    OPINIÓN

    Alfonso Ussía

    RDyO

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martes, 23 diciembre 2014
01:22
Actualizado a las 

La Razón

Cocora el valle de la estrella de agua

  • La Ruta Quetzal BBVA viaja hasta la cuna de la palma de cera, el árbol nacional de Colombia

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Cocora, el valle de la estrella de agua
Cocora, el valle de la estrella de agua

 

Existe un lugar en la Tierra en el que el verde todo lo cubre, donde el agua corre por doquier entre rocas y barrancos y los árboles ascienden rumbo al cielo de una forma que parece no tener fin. Ese lugar está en Colombia, en la región del Quindío: es el valle de Cocora. Aunque a priori pueda parecer que este paraíso sobre la Tierra pueda estar presente en multitud de sitios -sin ir más lejos, en el fértil norte peninsular o en cualquier isla de la Polinesia- hay una peculiaridad que convierte a este valle colombiano en único e irrepetible: la palma de cera. Las laderas de Cocora están salpicadas por millares de estas palmeras, escogidas como árbol nacional del país suramericano en 1985, y nativas de esta región. Con más de 60 metros de altura -son las palmeras más grandes del mundo- es fácil quedar boquiabierto ante su magnitud, que convierte a este paisaje en uno de los más bellos y singulares de Colombia. En su interior, bajo su dura corteza, guarda la tan apreciada cera para la fabricación de velas. Aunque con la llegada de la electricidad este uso pasó a un segundo plano, su madera es muy codiciada, circunstancia que ha llevado a la palma de cera a estar en peligro de extinción.

Por este motivo, la Ruta Quetzal BBVA 2012 madrugó -como todos los días- para dirigirse al Parque Nacional Natural Los Nevados e iniciar allí su segunda marcha de esta edición. Según se adentraban en el "valle de la estrella de agua" -el significado de su nombre se debe a una princesa de los Quimbayas, una cultura indígena colombiana de la zona-, los expedicionarios comenzaron una dura ascensión hasta los casi 3.000 metros de altitud. El sendero, flanqueado primero por verdes prados y luego por la espesura del bosque nuboso andino, condujo a la Ruta hasta la casa del guardabosques. Desde allí, los ruteros emprendieron el camino de descenso hasta el cauce del río Quindío, donde descubrieron una vista muy similar a lo que debe de ser el jardín del Edén. Saltos de agua, vegetación exuberante y puentes colgantes estilo "Indiana Jones" convirtieron la caminata en una experiencia única. Pasarelas balanceándose, construidas de forma rudimentaria y tablones quebradizos, dispararon la adrenalina de lo que se atrevieron a cruzarlas. Bajo sus pies, sólo las turbulentas aguas que bajan de las escarpadas cumbres.

 


La bella Salento
De vuelta hacia el campamento, la expedición se detuvo en la encantadora localidad de Salento, conocida como la cuna de la palma de cera y con una bellísima plaza principal. Plagado de puestos callejeros y tiendas de artesanía, este pequeño pueblo de casas típicas y habitantes hospitalarios, recibió a una Ruta Quetzal BBVA feliz por el triunfo de "La Roja" frente a Francia en la Eurocopa de fútbol. Con una mayoría de ruteros españoles, las noticias que llegaban a través de la radio animaban a una expedición que, a pesar de estar a miles de kilómetros de Ucrania -donde jugó España-, vibra con los triunfos de la Selección. Portugal espera en semifinales y, con seguridad, la Ruta empujará a su equipo desde el otro extremo del mundo.

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