Uso de cookies

[x]
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el anáisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies
Ofrecido por:
Iberdrola
miércoles, 03 septiembre 2014
03:38
Actualizado a las 

La Razón

Cataluña

Nuria Chinchilla: «No hemos sabido valorar lo que no es la carrera profesional»

  • Defiende que las empresas deben ser flexibles para que una sociedad sana y equilibrada sea posible

  • 1
Nuria Chinchilla
Nuria Chinchilla

BARCELONA- ¿Qué es la discriminación contra la mujer?
– No tratar a la mujer con la dignidad del ser humano.  

– Y la igualdad, ¿qué es?
– La igualdad no existe. Es igualdad de oportunidades. Partir de las diferencias para descubrir cómo podemos ir construyendo un contexto para que haya igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.

– ¿Cómo se puede construir ese contexto?
– Cambiando el paradigma. El que utilizamos para trabajar en la economía actual, el de las finanzas, es mecanicista, cortoplacista y ve en las personas solamente mano de obra y no personas completas con una vida, miedos, ilusiones y responsabilidad fuera del trabajo. Hay que pasar de ese paradigma economicista a uno humano, que es  el realista. Solamente en la medida que tengamos empresas especialmente flexibles podremos tener mujeres que tengan tiempo para otras cosas, no sólo para la familia, también para la política u otros temas.

– En algunos países acceder a una empresa no es una posibilidad sino una utopía, incluso para los hombres, ¿cómo acabar con la discriminación allí?
– En estos países, tenemos que trabajar dos temas, las leyes por un lado. Por ejemplo, sólo unos pocos países reconocen la violación como delito y los que lo hacen deben cumplir. Y, por otro, la cultura. Tenemos que trabajar en los dos niveles, porque no sólo con leyes cambiamos, sino que la buena aplicación de esas leyes desarrolla cultura en el día a día.

– ¿Cuál es el motivo común a todos los países por el que aún no hemos logrado la igualdad?
–Precisamente por hablar de igualdad.  Creo que se ha luchado mucho a la contra del hombre, desde las feministas más radicales, y tenemos que ir hacia un feminismo de colaboración, de complementariedad. Además, es un argumento de eficiencia empresarial. Si quieres tener a los mejores no te puedes dejar a la mitad del mercado laboral fuera. 

– El comité de la ONU al que  opta como miembro está compuesto por mujeres con una sola excepción, ¿ se puede conseguir la igualdad así?
– Estoy de acuerdo. Necesitamos más hombres para tener un punto de vista más amplio y, por tanto, una visión más masculina de la realidad porque, sino la tenemos en cuenta, caemos en el mismo error en el que han caído durante tanto años ellos. Con un ojo cerrado no podemos seguir adelante.

– ¿Qué cree que puede aportar usted al comité?
– Además de ser jurista, soy MBA y doctora en Dirección de Empresas y Economía. Y esta perspectiva no existe dentro del comité. Hoy por hoy, la institución más importante para el cambio de los países, hablo en general, es la empresa. Es ahí donde estamos impactando el día a día de la gente, es donde permitimos que la gente tenga el dinero o no, el tiempo o no, la energía o no... Todos los ámbitos de la vida van a depender de si la empresa es flexible o no. 

– ¿Cómo está España?
– El cambio vino en 2002, a través de la ley de 1999, la primera de conciliación trabajo familiar y, porque las mujeres madre demostraron que era factible hacer las cosas de un modo más flexible y abrieron la puerta a más gente. Los últimos datos muestran que un 10 por ciento de las empresas son sistemáticamente enriquecedoras del entorno.

– … son españolas o extranjeras con sede en España?
– Hay de todo. Luego hay un 12 por ciento que son sistemáticamente contaminantes del entorno, que son muy rígidas y cortoplacistas. En época de crisis, nos hemos dado cuenta de que las empresas que lo hacían bien lo sigue haciendo porque la flexibilidad les ha dado la confianza para poder tomar decisiones y apostar por avanzar con más flexibilidad.

– ¿La crisis puede mermar los avances conseguidos?
– La crisis es la excusa perfecta para ser aún más rígido. Hoy no sólo se paga por objetivos, sino por presencia; hay que superar eso porque, cantidad de veces, se pueden hacer las cosas desde casa sin ningún problema.

– ¿Y en cuanto a políticas sociales?
– Las ayudas, por supuesto, tienen que llegar.  Es básico y son necesarios leyes y reglamentos que permitan que las leyes se pongan en marcha, eso requiere dinero.

– ¿Cómo ve a las nuevas generaciones de mujeres?
–  Creo que, sobre todo las más jóvenes, tienen interiorizado un modelo masculino de «yo voy a llegar, esta es mi carrera». El problema es que no hemos sabido valorar lo que no es la carrera profesional. Hablar de carrera es una mentira. ¿contra quién corres, contra todo el mundo? Eso produce una angustia vital bestial y te dejas lo prioritario.

–¿Y las nuevas generaciones de hombres?
– Hay un grupo joven que quiere tener una vida más amplia. Pero estamos en una cultura que mira mal esa realidad y por eso, por ejemplo, pocos hombres, a pesar de tener el derecho, se atreven a coger la baja por paternidad.


EN PRIMERA PERSONA
La voz del cambio de paradigma
Nuria Chinchilla lleva más de 20 años diciendo en voz alta que toda empresa que obvia a la mujer y no es flexible con sus trabajadores es  simplemente ineficiente. Lo ha hecho como catedrática e investigadora de Iese, y ahora, busca hacerlo también desde el comité para la eliminación de la discriminación de la mujer de la ONU, al que opta como miembro. Quiere introducir también el concepto de ecología humana y la propia eficiencia del comité.

Vídeos

  • 1