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sábado, 25 octubre 2014
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La Razón

Música

Charlotte Gainsbourg: «Cuando murió mi padre me sentí intimidada»

  • La hija del mítico cantante es un mar de dudas. Su único concierto en España es este miércoles

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Charlotte Gainsbourg
Charlotte Gainsbourg

La duda nos asalta. Al otro lado del teléfono espera Charlotte Gainsbourg. ¿La actriz o la cantante? Sin duda, ambas, porque la voz del pop independiente es también la musa del cine más arriesgado, de Lars Von Trier a Michael Gondry, y nunca deja ninguna de sus pieles en el sofá. Nació para esto. Se podrá decir lo mismo de casi todos los grandes artistas, pero es que en su caso el ADN casi no le dejó otra opción: hija del icónico «sex symbol» de la canción francesa Serge Gainsbourg y de la cantante inglesa Jane Birkin heredó del uno el misterio y de la otra la belleza en una mezcla hipnótica. Y la voz, claro. Pero, respondiendo a lo anterior, digamos que hablamos con la Charlotte cantante, que es a lo que viene, el miércoles 27, dentro de los Veranos de la Villa, en su única fecha en España. Presenta su último disco en una gira en la que la acompaña la banda del neozelandés Connan Mockasin, y de la que habla con LA RAZÓN. Una tentación suficiente, sin duda, para olvidarse de una semifinal de fútbol. Su voz es dulce, y sus respuestas concretas, más por aprovechar los diez minutos de entrevista que, como ocurre con alguna estrella, por divismo. Ella no elude ninguna pregunta. 

-Viene a España con Connan Mockasin y su banda. ¿Cómo será el concierto?
-El repertorio será fundamentalmente de «Stage Whisper», eso seguro, no repetiré muchas de las canciones que ya he cantado en directo, pero sí incluiré algunas de los discos anteriores y del que hice con mi padre. También habrá algunas del álbum de Connan. Básicamente, son mis canciones interpretadas por él. Le pregunté si podía llevarlas a su terreno.

-Comenzó muy joven casi en la «chanson», fue girando hacia el pop independiente y después a un electropop suave. ¿Ha sido una evolución natural o buscada?
-Cuando terminé las últimas canciones de «Stage Whisper» creí que tenía una idea de adónde ir con el siguiente álbum. Traté de captar ideas, de incluir colaboraciones, e intenté comprender si me atraían más las canciones folk o las eléctricas… Me di cuenta de que me gustaban ambas y de que me cuesta mucho decidirme. No creo que tenga un estilo propio. Tenía el de Beck cuando trabajé con él, el de Air cuando grabé con ellos, el de Connan cuando he colaborado con Connan… A lo mejor eso es lo que busco, y a lo mejor es una forma de buscarme a mí misma a través de ellos.

-En uno de sus álbumes canta una canción, «AF607105», sobre los viajes en avión, que arranca con una enumeración de palabras: melancolía, aviación, perfume, chocolate, cigarrillos… Le pega todo. ¿Podría describir a Charlotte Gainsbourg?
-En aquel momento, mucho. Aunque también podría describir a Jarvis Cocker, que escribió la canción pensando en mí. Es verdad que me definía bastante bien entonces. [Hace una pausa breve y aclara algo]. Pero ya no fumo.

-Hablando de todas esas colaboraciones y otras, desde Grizzly Bear a Charly Fink, ¿representan la música que le inspira?
-Voy en todas las direcciones. Recuerdo que, cuando trabajé con Beck, estaba escuchando folk. No sé. Me gusta la música electrónica, pero me encanta la clásica, pop inglés, bandas sonoras… No hay un estilo único al que me sienta más cercana.

-Canta «Heaven Can Wait» (el cielo puede esperar), y parece otra frase hecha a su medida, porque no sé si alguien la describiría como una chica buena de las que están haciendo méritos para ir al cielo…
-(Risas). Bueno, no soy creyente, así que… No sé, ese título surgió. No sabría decir quién soy. Es un tanto extraño pensar en esto cuando llegas a los 40, pero aún tengo la sensación de que me estoy buscando a mí misma. Así que me siento muy cambiante.

-¿Alguna vez creyó en la vieja máxima de sexo, drogas y rock n'roll?
-¡No sé ni lo que significa! La respuesta es «no».

-¿Ha tenido alguna vez la sensación de que ser Charlotte Gainsbourg no era nada fácil?
-Me ha ayudado el hecho de que empecé muy joven. Grabé mi primera canción con doce años, y en aquel momento no era capaz de comprender quiénes eran mis padres, qué clase de genios eran. Nunca me sentí avergonzada de ser yo misma. No fue hasta más tarde, acaso cuando mi padre murió, cuando comprendí que no podría lograr esa música sin él. Me sentí muy intimidada. Porque el cine fue algo que nunca abandoné, eso no fue un problema. Quizá de nuevo porque había empezado joven no sentí demasiada presión.

-¿Sigue pensando en su padre cuando está grabando o cuando está encima del escenario?
-En los dos álbumes que hice con Air y Beck, sí. Pensaba bastante en su trabajo, y tenerle en mente me inspiró mucho. No puedo decir que ahora, estando en el escenario… Sí que pienso en sus canciones, porque las sigo cantando, las que escribió para mí, así que por supuesto hay un momento en que pienso en él y me siento muy orgullosa de que me escribiera esos temas.


«NO SOY UNA ACTRIZ PORNO»
En otoño, Gainsbourg se pondrá bajo las órdenes de Lars Von Trier para rodar «The Nymphomaniac» («La ninfómana»), ya convertida en la musa del director danés. «Nunca pensé que me llamaría después de "Melancolía", pero fue un enorme halago cuando me dijo que tenía un papel para mí», cuenta. «Es un filme muy extremo, habrá obviamente un montón de sexo y yo tengo mis límites, porque no soy una actriz porno. De hecho habrá una  doble de cuerpo para aquellas escenas que yo no sea capaz de hacer», adelanta. Será polémico, eso seguro.


El detalle
LAS NUEVAS DAMAS DE LA CANCIÓN

El programa de los Veranos de la Villa viene cargado de nuevos nombres. Será por modestia en el presupuesto o por voluntad de descubrir a los artistas de la próxima década, pero la juventud está en el poder, y, en concreto, la juventud en femenino singular. Una de las realidades es Erykah Badu, el gran nombre del soul. Junto a ella, la rapera Nneka, desde Alemania, o la renovadora del R&B Jill Scott. También pasa por la Villa y Corte Katie Melua, promesa del pop británico, y la representante nacional y cada vez más conocida fuera Russian Red. Melody Gardot representa al jazz americano y, por último, la fadista Carminho y las inclasificables Cocorosie. Ellas tienen la respuesta.


- Cuándo:  miércoles, 27 de junio. 21:00 horas.
- Dónde: Teatro Circo Price. Ronda de Atocha, 35. Madrid.  
- Cúanto: desde 27 euros.

Vídeos

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