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domingo, 21 diciembre 2014
04:15
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La Razón

«Otro georradar no va a servir para encontrar a Ruth y José»

  • El experto que rastreó Las Quemadillas no cree que la nueva búsqueda dé frutos

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DESCARGUE EL GRÁFICO COMPLETO EN «CONTENIDOS RELACIONADOS»
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Madrid-A pesar de que la familia de Ruth Ortiz ha perdido casi todas las esperanzas de encontrar a Ruth y José, Juan José Rodríguez Lainz, el juez instructor, está convencido de que están en la finca de Las Quemadillas. Ya se ha investigado en la finca de los padres paternos, pero hoy comienza una nueva búsqueda. Quizá la última. Con la ayuda de un georradar, un equipo de la Universidad de Huelva y de la Politécnica de Madrid volverá a rastrear palmo a palmo los más de 10.000 m2 de la finca de los padres de Bretón. El juez está convencido de que hizo desaparecer a sus hijos durante las cinco horas que pasó en la casa de sus padres aquel 8 de octubre. Rodríguez Lainz cree que hay un zulo escondido en los cuatro muros de la propiedad de la familia Bretón. Por ello, hoy comienza el trabajo del georradar, que se prolongará durante varios días.

En el caso de que se siga sin localizar los cuerpos, se movilizaría un helicóptero con una cámara termográfica de alta sensibilidad, que detecta los cambios de temperatura del suelo. Así, si el sol calienta la tierra durante el día, por la noche lo desprendería, y no todos los materiales lo hacen de la misma manera y a la misma velocidad. La última opción es el río. A pesar de que un equipo de buzos rastreó el fondo, el trabajo es poco efectivo por la falta de luz y de claridad del agua. Por ello, se utilizaría un sonar de barrido lateral, que, a través de ultrasonidos, puede recrear los objetos que se encuentran sedimentados.

99,9% de probabilidades
El convencimiento del juez contrasta con las dudas de los investigadores. Uno de los que ha trabajado sobre el terreno y es menos optimista es Luis Avial, director de operaciones de Condor Georadar, la empresa encargada del primer rastreo de la finca, que tiene gran experiencia en la búsqueda con georradar: ha localizado cerca de 100 fosas de la Guerra Civil y desveló las zanjas radioactivas que  EE UU ocultó en Palomares.

Avial dice que la posibilidad de encontrar nuevas evidencias es mínima. «Hay un 99,9% de probabilidades de que los niños no están en ninguna de las dos viviendas. Respecto a la zona del huerto, el porcentaje de no encontrar nada es del 95%», afirma.

Avial basa estas afirmaciones en su experiencia y en el trabajo que realizaron durante el primer rastreo: «Examinamos las dos casas de la finca con termografía y georradares, analizamos suelos, techos y paredes y sólo encontramos dos zonas de la casa en las que habían sido manipuladas. Una parte del suelo había sido removida para echar tierra y apuntalar la casa vieja y una zona de la pared, en la que picó y no se encontró nada. No entiendo por qué han vuelto a buscar en el mismo sitio, a hacer agujeros por todas partes y causar un destrozo como el que se ha hecho si se sabía de antemano que no había nada». En cuanto al georradar, Avial indica que se realizaron 60 pasadas en horizontal y en vertical entre los naranjos, de manera que pudimos hacer una imagen del suelo de la finca en tres dimensiones y no hay nada».

Sobre el uso de un nuevo georradar, aclaró que no se trata de un dispositivo de mayores prestaciones que el utilizado por ellos. «Lo importante del georradar es su antena. Con una de 900 megahertzios como la nuestra se puede rastrear con una precisión buena a una profundidad de hasta un metro y medio». Por ello, «el problema no es el georradar, sino la experiencia de los que van a interpretar los datos».

Además de los «falsos ecos de la señal» provocados por las líneas de alta tensión que cruzan la finca por tres lados y por las raíces de los naranjos, se une la «utilización de maquinaria pesada», que entró la en la finca hace dos semanas para retirar del suelo unos 20 centímetros de arena con malas hierbas y los sedimentos que pudieran dificultar la inspección de hoy. «Es más fácil que un geólogo encuentre un cambio del color de la tierra o alguna modificación observando el terreno que utilizando el georradar», recalca.


El sónar que no se usó en el «caso Marta»
La desaparición de los niños corrió en paralelo con el proceso judicial del «caso Marta del Castillo». Como en Córdoba, se contactó con Luis Avial, de Condor Georadar, para que empezara a buscar en el Guadalquivir. Pero un día antes, Avial recibió una llamada. «Me dijeron que esa pista había quedado descartada porque uno de los imputados dijo  que habían abandonado el cuerpo en un vertedero. En el caso de que se retomara, me llamarían», dice.

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