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martes, 21 octubre 2014
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La Razón

Exteriores

La oposición acusa a Picardo de buscar la «confrontación»

  • El bloqueo pesquero a la flota española pasa factura al Gobierno gibraltareño

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Picardo saluda a los gibraltareños durante la visita de los condes de Wessex al Peñón
Picardo saluda a los gibraltareños durante la visita de los condes de Wessex al Peñón

MADRID- La llegada de Fabian Picardo a Convent Place hace seis meses cambió el tono de las relaciones bilaterales entre Gibraltar y España. La nueva postura, más dura y retadora, ha dividido a la opinión pública entre los que apoyan al nuevo ministro principal y los que consideran que su ajustadísima victoria por apenas 200 votos no le da permiso para tanto.
La semana pasada, un debate entre los liberales de Picardo y la oposición que aún lidera Peter Caruana en el Parlamento reflejó lo que está ocurriendo en la calle. Según una información del diario «Gibraltar Chronicle», el diputado socialdemócrata Daniel Feetham (posible sucesor de Caruana) acusó al ministro principal de «buscar la confrontación en lugar de la normalidad» en las relaciones con el Gobierno español. Desde finales de marzo, la política de Picardo ha girado en torno a un bloqueo pesquero que ha alejado a la flota de La Línea de la Concepción y Algeciras de las costas del Peñón. El nuevo Gobierno de la colonia anuló de la noche a la mañana, vía Facebook, el acuerdo de pesca que regía desde 1999 gracias a un acuerdo tácito facilitado por Caruana tras el apresamiento del barco «Piraña».
Con una nula industria pesquera, a nadie se le escapa que el interés del líder llanito es netamente político y tiene más que ver con las aspiraciones de control de las aguas de la Bahía de Algeciras que con un deseo de proteger el medio ambiente.
Según el citado periódico, el «delfín» de Caruana increpó a Picardo porque «nos ha metido usted en un lío monumental». Según Feetham, la «escuela Bossano» es la que inspira al nuevo Ejecutivo, es decir, que con España mejor llevarse mal que llevarse bien. Lo cierto es que antes de la llegada de este nieto de republicana española al poder, los pescadores del Campo de Gibraltar no molestaban a nadie y sus redes tampoco parecían perjudicar al ecosistema, como ahora ocurre según el ministro de Agricultura, John Cortes.
Lo cierto es que las críticas contra la estrategia de Picardo llegan de los dos lados de la Verja. Muchos creen que se ha equivocado, que está mal aconsejado y que las consecuencias las van a pagar españoles y llanitos. El propio Caruana declaró a LA RAZÓN durante la inauguración de la nueva terminal del aeropuerto del Peñón que la actitud del político que le arrebató el bastón de mando ha sido «infantil e inmadura». «Su posicionamiento ha sido partidista, además de un error. Tendrían que haberlo hecho de otra forma», aseguró Caruana.

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